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   Marruecos ante la ciencia ficción negra de AI y consorcio: Sentido de un recurso judicial

La justicia zanjarà

Acusado del software espía Pegasus de haber hecho uso, si pruebas y a todas luces por razones exclusivamente mafiosas, Marruecos ha decidido dejar de ser víctima pasiva de sus detractores para demandar a sus acusadores ante el Tribunal Penal de Paris, por difamación.

En vísperas, la Fiscalía marroquí anunció «la apertura de una investigación judicial sobre estas falsas denuncias y acusaciones».

Como ya dijimos ayer cando no “se tiene masa en el estómago, no se teme de nada”.

Las iniciativas marroquíes en este sentido traducen la legitima y suficientemente ilustrada reacción de un inocente ante las falsas calumnias contra él de quien como dijo un ex empleado de Amnistia Internacional “Todo el mundo sospechaba porque había mucha información pasando por encima de nuestras cabezas. Entre una cultura del secretismo, los suicidios de sus activistas, las asombrosas indemnizaciones de sus líderes, la colusión con los gobiernos y su opaca financiación, la organización se ha desviado del ideal de su fundador, Peter Benenson”.

 

Fuerte con su honradez y su castidad, Marruecos decide, de esta manera, de hacer frente a los que hacen de derechos humanos un obscuro negocio y una rentable coacción.

Recurre contra una acusación quien con su pureza posee argumentos suficientes para desmentir y denunciar la calumnia y la difamación.

Nadie, con la sombra de culpabilidad se atrevería a demandar a sus acusadores ante una instancia judicial autoridad en la justicia, como el Tribunal Penal de Paris.

De allí a sacar las conclusiones y las evidencia no hay más que un ápice, aunque no hay peor ciego que el que no quiere ver.

De tal modo que, menos de 24 horas después del anuncio de esta demanda, no pocos han comenzado a preguntarse sobre la credibilidad y las verdaderas finalidades de estas acusaciones mercantiles, que suscitan, por otra parte, una fuerte tentación de otros inocentes acusados falsamente de demandar a los impostores y a mostrarlos como son ante el concierto de las naciones.

En este contexto, como lo aclaró el canciller marroquí, “Cualquier persona u organismo que formule acusaciones contra Marruecos (o contra cualquier otro país) deberá presentar la prueba, o asumir su denuncia calumniosa ante la justicia.

Del mismo autor:

  • Pegasus, DDHH y sus subterfugios: La doctrina del odio

  • El caso Pegasus, una empresa para desestabilizar a Marruecos

  • SAHARA/ESPAÑA: LEXICOLOGÍA ESTEREOTIPADA

 

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