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Marruecos entre el proceso de la descolonización y la independencia (1944-1956): Síntesis de un balance historiográfico Dr.Youssef Akmir * Primera parte

Estudio

 

Youssef Akmir es Catedrático de Historia de las relaciones hispano-marroquíes

Para empezar, considero importante aclarar en qué consiste la complejidad de estudiar la historiografía marroquí que aborda el tema de la descolonización y de la independencia de Marruecos. Tal complejidad se debe a que buena parte de las fuentes documentales sobre el tema susodicho, se encuentra en los archivos extranjeros y permanece aún sin desclasificar. El hermetismo que gira en torno a este material documental complica la labor del investigador y restringe sus opciones. Todo ello no ha impido a que en Marruecos se lleven a cabo importantes proyectos y estudios en los que se investigan a fondo aspectos de este delicado y complejo período de nuestra historia nacional.

 Esa fue la tónica que despertó mi interés por dicho tema. Y aunque, mi labor iba a consistir únicamente en elaborar un repertorio bibliográfico y pasar revista a lo que producen las plumas más célebres de la historiografía marroquí sobre la descolonización e independencia de Marruecos, el interés por mantener la coherencia temática me puso ante el compromiso de prestar la mayor atención al contexto en el que se gestó dicha independencia. Esto me exigió retroceder más allá en el pasado para adentrarme en cuestiones de génesis e ir matizando la dinámica desarrollada durante el proceso de la descolonización. Todo ello a través de un exhaustivo análisis de las aportaciones que ofrece la bibliografía consultada.

  • Balance historiográfico sobre la descolonización del protectorado de Marruecos

El presente trabajo es un esbozo de las líneas historiográficas sostenidas en el estudio de la descolonización y la independencia del protectorado francés en Marruecos que han servido como plataforma de génesis de la historia actual. El estado de la cuestión, los estudios y las aportaciones, suscitan el mayor interés entre los investigadores y cuentan con un material bibliográfico muy rico y variado. Entrevistas y memorias de actores políticos y personajes que influyeron en el curso de los hechos históricos, estudios históricos y obras de síntesis son, en suma, las fuentes que se consultan cuando se trata este tema.

Ali Hassan, por su parte, ha publicado un estudio titulado El Youssufismo. La ideología del Nacionalismo patriótico marroquí. En él considera que el sultán Sidi Mohamed Ben Youssef fue el eje principal de toda iniciativa patriótica antes de la independencia. Su actitud ante el régimen de Vichy y el residente general en Marruecos, el hecho de haberse negado a ser cómplice de este régimen y su oposición a la detención de los judíos en Marruecos por considerarlos ciudadanos marroquíes libres, además de su negativa en 1942 a retirarse de Rabat cuando el mismísimo residente general le ordenó trasladarse a Mequínez ante la eventualidad de supuestos ataques bélicos anglo-americanos explican, según Ali Hassan, el peso político e ideológico que durante este periodo cobraría su figura.

El encuentro de Anfa, en junio de 1943, con el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt a espaldas del residente general Noguès fue un hecho clave en la orientación del curso de los acontecimientos relativos al contencioso de la independencia de Marruecos. Su viaje a Tánger entre el 10 y el 12 de abril de 1947 tuvo un inmediato e importante impacto nacional e internacional. Tánger era la capital diplomática de Marruecos, contaba con legaciones extranjeras y, desde 1889, ningún soberano marroquí había vuelto a visitarla. Sidi Mohamed Ben Youssef señaló en sus declaraciones que Marruecos era una nación unida, una familia unida, y que las esperanzas que depositaba en el mañana eran las mismas que tenían todas las naciones. En las plegarias del viernes, el sultán hizo de “imám” y realizó un discurso que, pese a su contenido religioso, le permitió reafirmar su autoridad no solo como monarca sino también como jefe espiritual, predicador e “imám” de los marroquíes. En el discurso del 10 de abril en la gran plaza de Tánger, el sultán insistió en que Marruecos era un país árabe y que mantenía sólidas relaciones con los demás países árabes y con la Liga Árabe, y que la democracia era un derecho al que todos los marroquíes podían aspirar.

En el mismo sentido, el historiador Ali Hassan comenta que los desacuerdos sobre la cuestión de la democracia y la modernización de Marruecos reflejaban el estado de las relaciones entre el gobierno del sultán y las autoridades francesas del protectorado. El residente general francés pretendía conceder a los franceses afincados en Marruecos el derecho de participar en la vida política marroquí, lo que daría lugar a un sistema institucional en el que se ejercería la co-soberanía. Mientras, el sultán, apoyado por los nacionalistas, consideraba que los residentes franceses en Marruecos tendrían solo los mismos derechos que los demás extranjeros y que la vida política marroquí concernía únicamente a los marroquíes. Esto fue el origen de la crisis franco-marroquí y la razón por la que se exilió al sultán. Ante lo que Francia llamó «huelga del sello sultaniano», es decir, la negativa del sultán a firmar los decretos o dahires referentes a las reformas que las autoridades francesas querían introducir, Francia decidió exiliar forzosamente al soberano y sustituirlo por un nuevo pretendiente. Según Ali Hassan, este exilio acabó perjudicando a Francia e incrementando el sentimiento patriótico en Marruecos. El acto de alejar al sultán se había convertido en una epopeya nacionalista, una lucha a favor de la independencia de una población marroquí que adoraba a su sultán y que decía ver su rostro en la luna.

Tres semanas después del exilio del legítimo soberano, un carpintero llamado Allal Ibn Abdellah asaltó la caravana del nuevo sultán impuesto por Francia, Muley Arafa, para atacarle con un arma blanca. El acto tuvo inmediatas repercusiones en todo el país y reavivó el sentimiento patriótico a favor de Muley Mohamed Ben Youssef. El exilio forzado a la isla de Córcega aportó a su figura dotes de sacralización no ya desde «la Baraka» (‘bendición’) sino desde la modernización. Priorizar la enseñanza y la educación, permitir la liberación de la mujer y concentrar todos los esfuerzos para conseguir la independencia de Marruecos, fueron los fundamentos de un «youssufismo» donde el sultán y su estrategia nacionalista se convertirían en el medio y el fin. La fiesta del trono sería el momento en que el soberano expresaría con palabras su sólida relación y los lazos de unión que le ligaban a su pueblo. Sería el momento en que sus fotos se anunciarían en los zocos, aldeas y barrios populares. Esta clase de lealtad a la personalidad del sultán es la base doctrinal del «youssufismo».

Ali Hassan concluye afirmando que la petición o la declaración de independencia presentada al sultán Sidi Mohamed Ben Youssef, a la Residencia General de Francia en Marruecos, a los cónsules de los países de la Alianza –sobre todo de Inglaterra y Estados Unidos– y también al consulado de la Unión Soviética en Argel fueron en realidad una prueba de conjunción nacionalista y patriótica entre las diferentes líneas políticas que entonces existían en Marruecos. Se trataba de un documento en el que se reivindicaba la independencia, pero en el que también se exigía el respeto a la soberanía del sultán y a sus competencias, tal y como fueron fijadas en el tratado de Fez de marzo de 1912. El sultán se insertó públicamente en esa petición como un miembro más del movimiento nacionalista, lo que constituye, en definitiva, el significado del «youssufismo».

Continuará…

  • Youssef Akmir es catedrático de Historia de las relaciones hispano-marroquíes de la universidad Ibn Zohr

 

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