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Marruecos entre el proceso de la descolonización y la independencia, (1944-1956): Síntesis de un balance historiográfico Por Dr.Youssef Akmir * Cuarta y última parte

Estudio

 

Youssef Akmir es Catedrático de Historia de las relaciones hispano-marroquíes

Albert Ayache publicó en francés una obra de referencia para la historia de la descolonización de Marruecos titulada Marruecos y el colonialismo: balance del dominio francés. Es de señalar que el análisis marxista es palpable a lo largo de las páginas del libro. En el capítulo tercero dedica una especial atención a lo que él denomina «Movimiento de Liberación Nacional (1943-1955)». Ayache comenta que, después de 1943, la vida política en Marruecos conoció una notable actividad. Los años posteriores estuvieron marcados por los siguientes hechos:

  1. La petición de la independencia y la aparición de un nuevo partido político marroquí junto a los partidos ya existentes: el comunista.

  2. La incorporación de palacio y de la gran burguesía al movimiento nacionalista.

  3. El creciente papel desempeñado por el proletariado en el espacio urbano y los pequeños agricultores en el espacio rural.

  4. Los diferentes actos del nacionalismo y el patriotismo que acabarán culminando en el fin de la colonización.

  5. A partir de 1945 Casablanca remplazará a Fez en la acogida de los nacionalistas y la gestión de sus hechos en contra del colonialismo francés. Este cambio indica unas claras trasformaciones estructurales que afectarían a la economía y la sociedad marroquíes.

En realidad, lo que Ayache estudia es el itinerario del Partido Comunista Marroquí en el contexto de la descolonización y no a los diferentes partidos políticos y su aporte al nacionalismo marroquí. Nos informa que, de los 58 firmantes del documento de petición de independencia presentado al sultán y a las autoridades francesas, un tercio pertenecía a la mediana burguesía. A ellos se sumaron algunos comerciantes de renta alta y propietarios inmobiliarios. Además nos comenta que la dirección del movimiento nacionalista marroquí estaba en manos de una burguesía nacional y justifica la no incorporación del Partido Comunista de Marruecos a este movimiento y el hecho de no haber participado en la firma del documento por las coyunturas que predominaban en esa época. Sobre esta cuestión comenta que, entre 1943 y 1944, el mundo estaba en plena guerra, y la movilización social que suscitaba el documento de petición de la independencia alteraba más la situación. Todo ello iba en contra de los intereses de los países de la Alianza y de Marruecos, y solo favorecía a las fuerzas del nazismo. Este es el motivo por el que los comunistas no firmaron el documento de 1944.

Ayache vuelve a enfatizar el papel del comunismo como elemento primordial para cambiar el curso de la historia. Nos informa de que, gracias a los cambios que conoció el gobierno francés al conceder carteras ministeriales a ministros comunistas, la política colonial francesa en Marruecos experimentaría importantes cambios, pues se llevó a cabo el nombramiento del nuevo residente general, Eirik Labonne, quien substituiría al general Puaux el 30 de marzo de 1946. Fue entonces cuando la actividad política de los nacionalistas volvió a la normalidad. El nuevo residente general permitió la vuelta de Balafrej y de Allal Al-Fasi del exilio, liberó a El Ouazzani y permitió al partido Istiqlal editar sus órganos periodísticos. El mismo año se fundó el partido Xura y el Partido Comunista intensificó sus actividades. Según Ayache, un año con carteras ministeriales comunistas fue suficiente para que la vida política volviese a la normalidad y para que los nacionalistas volviesen a ejercer sus actividades. Sobre el mismo tema comenta que el 4 de agosto de 1946 el Partido Comunista Marroquí definió su política nacionalista en una declaración realizada tras celebrar la asamblea de su comité central. En dicha declaración insistía sobre la voluntad del pueblo marroquí de recuperar su completa soberanía y definió las gestiones para una democracia libre señalando que: “[…] para la consecución de un Marruecos libre e independiente de toda clase de imperialismo, se requiere fundar de inmediato un consejo nacional que dará lugar a un gobierno marroquí capaz de encargarse de los asuntos del país y poner fin a las competencias de la Residencia General francesa y la Alta Comisaría española y del Consejo Internacional de Tánger”.

La declaración también dedicó un fragmento a los obreros y agricultores en el que trataba de solucionar el asunto de la propiedad y su reparto. Decía Ayache a este respecto que “para que nuestro pueblo tenga una vida digna se requiere una profunda reforma agraria, que conceda las tierras a los que las cultivan, es decir, a los jornaleros y trabajadores en el sector agrícola y los jammasa”.

En otro estudio, el profesor Jamaa Baida trata el papel de la prensa en la movilización del pueblo marroquí a favor de la independencia. Baida hace mención a uno de los periódicos que mayor acogida tenía entre la opinión pública. Se trata de L’opinion du peuple  que no duraría mucho tiempo debido a las dificultades económicas y las campañas de censura que las autoridades francesas ejercieron sobre sus redactores para clausurarlo oficialmente en junio de 1947. Aunque el periódico Al-Alam continuó publicándose, la necesidad de sacar a la luz pública un periódico en lengua extranjera era imperiosa dada la dimensión internacional que iba adquiriendo el asunto de la independencia de Marruecos. Este es el contexto en el que el partido Istiqlal fundaría un nuevo órgano periodístico escrito en francés: Al-Istiqlal. El nuevo semanario fue dirigido por el nacionalista Abderrahim Bouabid, quien sostuvo una política de aperturismo hacia algunas plumas francesas que simpatizaban con el movimiento nacionalista y con la independencia de Marruecos. En este sentido cabe destacar la personalidad de Pierre Parent, intelectual francés que colaboraba muy a menudo con el semanario. Parent fue perseguido por las autoridades francesas del protectorado y después expulsado de Marruecos en diciembre de 1952. El mismo periódico se encargaría también de difundir información que concernía a la clase obrera en una página que titulaba Travailleurs en lutte, contando en ella con ilustres sindicalistas. Esta fue la razón que permitió al partido Istiqlal ejercer cierto dominio, no ya sobre el sindicato de la Unión Marroquí de Trabajadores, con quien compartía afinidades ideológicas y objetivos, sino sobre la Unión General de la Confederación de los Sindicatos de Marruecos.

Según Baida, el partido Xura tenía conciencia clara del papel que desempeñaría la prensa en la difusión y realización de sus proyectos y reivindicaciones. A mediados de 1947, el comité ejecutivo del partido aprobó la creación del periódico árabe Al-rray al-ham. Este periódico consagraría sus páginas a la defensa de la democratización de la vida pública y al establecimiento de una constitución como base de cara a la consecución de la independencia. Array al-ham fue, según Baida, uno de los periódicos marroquíes que más intensamente denunciaron la tiranía del sistema colonial francés y concienció a la opinión pública para boicotear toda clase de artículos mercantiles de producción francesa. Las autoridades francesas ejercerían sobre el mencionado periódico toda clase de control y censura. En la primavera de 1952 el periódico fue clausurado por las autoridades tras la publicación de un artículo que criticaba duramente al protectorado francés.

Sobre la prensa comunista, Baida comenta que su debut fue muy temprana en comparación con periódicos de otras tendencias políticas. Su aparición fue debida a la coyuntura que imperaría tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Se la puede situar en concreto entre finales de los años cuarenta y los cincuenta del siglo xx. Cabe señalar también que la misma prensa se publicaba en francés y representaba a los comunistas franceses en Marruecos. De hecho, cuando los nacionalistas marroquíes presentaron el documento de petición de la independencia a las autoridades competentes, la actitud de la prensa comunista fue de total rechazo y aplaudió las represalias que sufrió la población marroquí, entre enero y febrero de 1944, como consecuencia de sus reivindicaciones independistas. No obstante, la impopularidad que los comunistas empezaron a sufrir entre los medios obreros marroquíes les hizo reconsiderar su actitud y pedir la libertad de los detenidos en las campañas de represión.

Tras la muerte de Léon Sultan y el nombramiento de Ali Yata como secretario general del partido, además del cambio que este experimentó con respecto a su organización y nombre (de Partido Comunista en Marruecos a Partido Comunista Marroquí), el número de sus afiliados alcanzaría la cifra de 30 000. Según Baida, dichos cambios repercutieron en sus líneas mediáticas. A sus órganos periodísticos Espoire (primer número, 1 de febrero de 1945) y Hayat Achahb, que a raíz de este momento se editarían de forma clandestina, se les sumarían los periódicos de la Unión General de Sindicatos, donde los comunistas eran mayoría (Le Petit Marocain y L’action syndicale). A partir de 1947, al periódico L’action syndicale se le permitiría publicar parte de sus páginas en árabe. Lo mismo se puede decir de Espoire, dirigido por Abdesslam Bourkiya. Aquello permitió que el número de redactores en árabe se incrementara y que el periódico tuviera mayor eco entre la población.

En sus diferentes tiradas, la prensa comunista insistió sobre la necesidad de una conjunción entre los partidos Istiqlal, Xura y comunista con el propósito de formar un frente nacionalista común y exigir a la administración colonial francesa retirarse de Marruecos. Las peticiones de convergencia y formación de un frente nacionalista que tanto demandaba la prensa comunista fueron rechazadas por Istiqlal y Xura, que a menudo cuestionaban el patriotismo y la «marroquinidad» del Partido Comunista. Cuando en 1951 se formó en Tánger el frente nacionalista, se acordó excluir al Partido Comunista de la formación. La línea mediática comunista, pese a la marginación y la exclusión que sufriría, permaneció fiel a sus principios nacionalistas que perturbaban no solo al colonialismo francés sino también a algunas representaciones políticas marroquíes. El 30 de marzo de 1952, las autoridades francesas cerraron el periódico L’Espoir por un periodo de dos meses como consecuencia de la publicación de un artículo que, según la Residencia General, podía alterar el orden público. En diciembre del mismo año, las autoridades francesas del protectorado aprovecharían los incidentes de Casablanca para volver a clausurar el mismo periódico. A pesar del cierre, L’Espoir continuó difundiendo sus tiradas en la clandestinidad, concienciando al proletariado marroquí de que se uniese a la lucha a favor de la independencia de Marruecos.   

En definitiva, Estudiar el papel que desempeñó la prensa como órgano periodístico y portavoz de las diferentes representaciones políticas de las que se componía el nacionalismo marroquí entre la Segunda Guerra Mundial y la independencia permite, por otra parte, comprender su carácter heterogéneo y sus actitudes políticas de cara a eventos de actualidad.

En cuanto a Ayache, el análisis marxista que se palpa en su obra y el interés que dedica a lo que él denomina «Movimiento de Liberación Nacional (1943-1955)» abre el debate sobre la aportación del proletariado y el sindicalismo marroquí en el marco de las reivindicaciones nacionalistas contra el colonialismo francés.

Fin de estudio.

* Youssef Akmir es Catedrático de Historia de la Universidad Ibn Zohr

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