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  Marruecos entre el proceso de la descolonización y la independencia (1944-1956): Síntesis de un balance historiográfico Por Dr. Youssef Akmir* Segunda parte

Estudio

 

Youssef Akmir es Catedrático de Historia de las relaciones hispano-marroquíes

Mohamed Abed al-Jabri, prestigioso filósofo, gran intelectual, militante nacionalista y activista político, cuenta en sus memorias su propia lucha y la de su entorno contra el colonialismo francés. Al-Jabri comenta que lo primero que hay que puntualizar dentro de la escena política que inaugura la era de la independencia es la coyuntura en la que se lleva a cabo la vuelta de rey Mohamed V a Marruecos. Para entender bien los pormenores de esta cuestión, debemos retroceder en el tiempo y reconstruir la última fase de la lucha nacional en pro de la independencia.

Por una parte, las autoridades francesas procedieron a exiliar al sultán Sidi Mohamed Ben Youssef el 20 de agosto de 1953, aunque las represalias y las persecuciones en contra de la lucha nacionalista representada por el partido Istiqlal habían empezado años antes. Por otra, Francia procedió a su vez a crear una «Tercera Fuerza» formada por grandes caídes, latifundistas, caudillos cabileños, líderes religiosos de las zawayas y personajes del Majzén. El propósito de esta fuerza era presionar al sultán para romper sus relaciones con el nacionalismo y que aceptase firmar los decretos presentados por las autoridades francesas del protectorado, cuyo contenido consistía en legitimar las persecuciones, las detenciones y los encarcelamientos de los militantes del movimiento nacionalista marroquí. Sidi Mohamed Ben Youssef rechazó las imposiciones de Francia y se inclinó a seguir la línea del partido Istiqlal que fue acusado por la Tercera Fuerza de ser el partido de la élite civil y no representar a la población mayoritaria que residía en el campo.

Según al-Jabri, la destitución de Sidi Mohamed Ben Youssef y su exilio suscitaron oleadas de indignación entre la población marroquí. Fue entonces cuando se sostuvieron nuevas estrategias políticas en las filas de los nacionalistas al apostar por la lucha armada en pro de la independencia del país. En esos momentos nació de las filas del partido Istiqlal un movimiento de Resistencia Armada, que emprendió campañas de ejecuciones contra los colaboradores y cómplices de la administración colonial francesa. El movimiento susodicho se convertiría posteriormente en el Yaich Attahrir o Ejército de Liberación, el cual encontró en el norte de Marruecos un espacio adecuado para ejercitar sus actividades y realizar sus planes. Desde ahí forjó fuertes vínculos de solidaridad y colaboración con el Ejército de Liberación Argelino, recién fundado en noviembre de 1954, en un tiempo en que el movimiento nacionalista tunecino apostaría también por la lucha armada en contra del Protectorado francés.

Ante una supuesta unión de los movimientos de liberación de los tres países del Magreb con el propósito de la independencia, Francia cortó esta posibilidad, adoptando la política del «divide y vencerás». Aceptó negociar con Marruecos y Túnez con el objetivo de reprimir la revolución en Argelia por considerar a este país parte integral del territorio francés. Como consecuencia de las revueltas populares y la extensión del movimiento de liberación internacional, Francia aceptó la vuelta de Mohamed V y la independencia de Marruecos, si bien Francia pretendía seguir controlando el poder en el país. Para ello trató de organizar la Tercera Fuerza política marroquí acorde con sus fines. El propósito era aclimatar dicha fuerza con la nueva coyuntura y tratar de convertirla en la «corriente moderada» del nacionalismo marroquí y principal adversario político del partido Istiqlal, a quien se pretendía arrebatar el liderazgo. Por lo tanto, las negociaciones relativas a la independencia de Marruecos se vieron condicionadas, según al-Jabri, por el papel correspondiente a esta nueva «fuerza política» inventada por Francia y la posibilidad de que estuviese asociada al partido Istiqlal en el primer gobierno de la Independencia. De esta forma, Francia puso en marcha todas sus estrategias para que la vuelta de Mohamed V no fuese logro exclusivo del partido Istiqlal, sino también del «nuevo Partido Moderado» o «Tercera Fuerza política».

Sobre Aix-Les-Bains, al-Jabri señala que el objetivo de las negociaciones era organizar el regreso de Mohamed V y la firma del documento de independencia sin que ello alterara las relaciones de Francia con Marruecos. En dichas negociaciones participaron alrededor de 37 comisiones, entre las que cabe destacar el partido Istiqlal dirigido por Abderrahim Bouabid; los demás grupos eran el partido Xura y los representantes de la Tercera Fuerza. El partido Istiqlal rechazó compartir mesa con los demás grupos convocados; además, tampoco exigió a Francia la participación de los representantes del sindicato y del Ejército de Liberación en las negociaciones, pese a que ambos disponían de una extensa representación entre la población marroquí. Al-Jabri comenta que la dirección del Ejército de Liberación y, en especial, el nacionalista Allal El-Fassi, exiliado en el Cairo, no estaban convencidos de las condiciones que había puesto Francia para negociar. Otra razón por la que el sindicalismo marroquí y el Ejército de Liberación no estuvieron presentes en Aix-Les-Bains tuvo que ver con el miedo a que estas dos instituciones acabasen ganando más popularidad entre los marroquíes, arrebatándole protagonismo al partido Istiqlal. Al-Jabri no descarta que la idea de apartarlos de las negociaciones fuese propuesta por algunos barones del partido Istiqlal. Pese a no ser asociado de forma directa en las negociaciones, el Ejército de Liberación aceptaría las condiciones de Francia con tal de permitir la vuelta de Mohamed V y de reconocer oficialmente la independencia de Marruecos.

En las mismas memorias, Abed al-Jabri nos comenta que, dentro de Istiqlal, hubo dos conductas completamente opuestas. La primera fue la sostenida por Allal El-Fassi, un refugiado político afincado en Egipto, quien defendía desde allí la acción armada contra el colonialista francés, contando para ello con el apoyo del Ejército de Liberación preparado para actuar y coordinarse con la revolución argelina. La segunda fue la del comité ejecutivo del partido en Rabat. Muchos de sus miembros rechazaban la lucha armada por considerarla un acto peligroso. Al-Jabri afirma que los desacuerdos entre las estructuras tradicionales del partido Istiqlal, el Ejército de Liberación y el sindicato hacían suponer una explosión que pondría fin al propio partido. Las autoridades francesas y la Tercera Fuerza tenían plena seguridad de ello.

Al-Jabri considera que las negociaciones de Aix-Les-Bains terminaron con el acuerdo de la vuelta de Mohamed V y la formación de un gobierno de coalición representado por las fuerzas políticas convocadas a participar en dichas negociaciones. Las mismas fuerzas políticas elaborarían junto a las autoridades francesas una hoja de ruta para la consecución de la independencia de Marruecos. Respecto a la vuelta de Mohamed V, se acordó que se llevaría a cabo a través de dos etapas transitorias: la primera, entrañaría la destitución del Mohamed Ben Arafa, nombrado antes por la Tercera Fuerza y la administración francesa del Protectorado; la segunda, el nombramiento del consejo de los «Conservadores del trono», encargados de gestionar la investidura del sultán antes de su vuelta. Las competencias de este consejo, aunque fueron aceptadas por el partido Xura, serían rechazadas por el partido Istiqlal al considerar que contradecían lo acordado en Aix-Les-Bains.

Al final, todas las fuerzas políticas que participaron en las negociaciones de Aix-Les-Bains atendieron la demanda de Francia y decidieron aceptar su condición de que el gobierno de la coalición fuese presidido por Mbarek Bekkay, al considerar que era un personaje neutro. Decidieron también que el gobierno estuviese formado por todas las representaciones que negociaron con Francia. Según al-Jabri, el comité ejecutivo del partido Istiqlal organizó en noviembre 1955 una reunión en Madrid con el objetivo de estudiar dos cuestiones: mantener los pilares de una independencia en su fase inicial y participar en el gobierno de la coalición con el propósito de depositar todos los poderes en manos de Mohamed V, todo ello para evitar que Francia introdujera a sus cómplices y leales amigos en dicho gobierno. En esta reunión participaron Alall El-Fasi, Balafrej, Mohamed Yazidi, Omar Ben Abdejelil, Abderrahim Bouabid y Abdelkebir Fasi.

En definitiva, reconstruir la última fase de la lucha nacionalista en pro de la independencia, permite, según al-Jabri, entender los pormenores de esta cuestión. La lucha nacionalista sostenida por el partido Istiqlal, el exilio del sultán Sidi Mohamed Ben Youssef, explican por qué Francia se empeñó en crear una Tercera Fuerza política formada por ciudadanos marroquíes cómplices de la administración colonial francesa.

 

Continuará…

 

* Youssef Akmir es Catedrático de Historia de la Universidad Ibn Zohr

 

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Uno Comentario

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