Ante las fuertes precipitaciones que han afectado al norte y al oeste del Reino, las autoridades marroquíes han desplegado un dispositivo de urgencia multidimensional que combina intervenciones sobre el terreno, apoyo social, acompañamiento sanitario y ayudas financieras directas, conforme a las Altas Instrucciones Reales.
En las provincias más afectadas, especialmente en Chefchaouen y Tetuán, los servicios técnicos han llevado a cabo operaciones sostenidas para restablecer la circulación tras los deslizamientos de tierra, inundaciones localizadas y el aumento del nivel de los uadis. Así, más de 77 ejes de carreteras han sido reabiertos en la provincia de Tetuán gracias a la movilización de maquinaria pesada, equipos de bombeo y brigadas especializadas, permitiendo la rápida puesta en servicio del puente del uadi Chakour y el desenclave de cientos de familias.
En Chefchaouen, se ha decretado el regreso progresivo a las clases presenciales tras varios días de suspensión, paralelamente al despliegue de la enseñanza a distancia en las zonas de difícil acceso. También se han programado sesiones de refuerzo para recuperar el tiempo escolar perdido.
En el ámbito social, la Iniciativa Nacional para el Desarrollo Humano (INDH) ha desempeñado un papel central. Se han movilizado centros sociales para alojar temporalmente a personas vulnerables, entre ellas mujeres embarazadas de zonas rurales. Hasta la fecha, 68 mujeres embarazadas han sido atendidas, beneficiándose de alojamiento, alimentación y un seguimiento médico diario asegurado por los equipos del Hospital Provincial Mohammed V de Ouezzane. Se han puesto a disposición más de 2.000 camas equipadas a escala provincial en caso de necesidad.
Paralelamente, se ha lanzado una caravana médica multidisciplinaria en varias comunas rurales, ofreciendo consultas especializadas, ecografías, atención psicológica y distribución gratuita de medicamentos, con el fin de acercar los cuidados a las poblaciones aisladas.
En el sector agrícola, la Oficina Regional de Puesta en Valor Agrícola del Loukkos ha procedido a la distribución de 3.750 quintales de piensos compuestos en beneficio de 600 ganaderos agrupados en cinco cooperativas, especialmente en las comunas del distrito de Ksar El Kebir. Hasta el momento, ya se han distribuido más de 90 toneladas de forraje dentro de un programa integrado para preservar el ganado y asegurar la continuidad de la actividad agrícola.
En cuanto a los centros penitenciarios, la Delegación General de Administración Penitenciaria y Reinserción (DGAPR) aseguró que la situación se ha mantenido normal a escala nacional gracias a medidas preventivas reforzadas. No obstante, se han tomado disposiciones específicas para gestionar el acceso a ciertos centros, incluyendo traslados temporales de internos y la ampliación del uso de juicios telemáticos.
A nivel gubernamental, se ha desplegado un programa de ayuda y acompañamiento para las poblaciones damnificadas. Este prevé ayudas financieras directas de hasta 6.000 dirhams por familia, 15.000 dirhams para la rehabilitación de viviendas y pequeños comercios dañados, así como 140.000 dirhams para la reconstrucción de viviendas derrumbadas. En el ámbito agrícola, un programa de cultivos de primavera adaptados, con apoyo en semillas y fertilizantes, completa el respaldo ya brindado a los ganaderos.
En la provincia de Larache, se ha elaborado un plan operativo integrado para organizar el regreso progresivo, seguro y supervisado de los ciudadanos evacuados. A partir del 15 de febrero, trenes gratuitos desde Tanger-Ville y autobuses dedicados acompañarán a los habitantes hacia Ksar El Kebir, bajo un calendario preciso y supervisión sobre el terreno, con puntos de control para garantizar la seguridad de la operación.
En Sidi Kacem, las visitas sobre el terreno han permitido examinar soluciones técnicas para acelerar la evacuación de las aguas, reforzando al mismo tiempo la cobertura sanitaria, la prevención epidemiológica y la seguridad ambiental, especialmente el control de la calidad del agua y de los alimentos.
En todas partes, la movilización concertada de autoridades, servicios públicos, personal sanitario y actores asociativos ha permitido limitar el impacto de este episodio climático excepcional, restaurar las infraestructuras vitales y asegurar una atención humana, social y médica de las poblaciones afectadas, ilustrando una respuesta coordinada, proactiva y solidaria ante la adversidad.

