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Marruecos, las lecciones de una elección Por Mustapha Tossa

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Mustapha Tossa, Politologo
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El resplandor electoral marroquí no se ha apagado por completo, ya que las lecciones que se pueden aprender ya están surgiendo. Este experimento democrático marroquí y sus resultados han sido el centro de atención mundial. El evento dio la impresión de ir mucho más allá del marco nacional para proyectar reverberaciones regionales e internacionales.

Primera actuación a destacar. Marruecos logró organizar una consulta electoral con múltiples segmentos electorales en las excepcionales condiciones impuestas por una de las pandemias más persistentes del cambio de siglo. Las numerosas delegaciones de observadores extranjeros que vinieron para seguir el desarrollo de la votación señalaron que la apuesta democrática organizativa fue en gran medida un éxito.

Este éxito fue el resultado de una doble voluntad política. El de las autoridades marroquíes que insistieron en consagrar el libre ejercicio democrático de los ciudadanos, enriqueciendo al mismo tiempo uno de los legados más preciados en la materia. Y el de los ciudadanos marroquíes que abandonaron sus posturas abstencionistas para lanzarse masivamente a las urnas. La participación es muy honorable en un momento clave en el que la desafección política es una enfermedad generalizada.

La segunda gran lección que se puede aprender de las elecciones marroquíes, que le han valido la onda de choque que ha sacudido a todo el espacio árabe y musulmán, es la caída en las encuestas de los partidarios del Islamismo político. Tradicionalmente, los partidos islamistas no sueltan las riendas del poder a menos que sean impulsados ​​por un golpe militar como fue el caso en Egipto o institucional como es el caso hoy en Túnez. Los marroquíes han acertado en la apuesta excepcional de sacarlos de la foto de gobierno por el voto democrático. Lo que dice mucho sobre su impacto en la opinión, conciencia y determinación del votante marroquí. Un voto de sanción de una trascendencia sin precedentes.

En esta área, Marruecos creó el evento rompiendo un prejuicio que está arraigado en la mayoría de los think tanks políticos. Este último convencido de que debido a que el Islamismo político es la única fuerza organizada capaz de producir un discurso seductor y atractivo, no podría perder racionalmente ninguna boleta electoral en el espacio árabe.

Marruecos ha demostrado lo contrario, al mismo tiempo desmitificando estas ansiedades e inyectando en la esfera pública la esperanza de que las victorias del Islamismo político no fueran inevitables. Es probable que esta simple observación revolucione las prácticas democráticas en el mundo árabe, lo que indica que el ciudadano podría tener otra opción que la pavloviana hacia los partidarios del marco de referencia religioso.

Tercera lección y no menos importante. La tasa de participación que batió todos los récords, especialmente en las provincias del Sahara. Y debido a que estas fueron las primeras consultas en el período posterior al reconocimiento de Estados Unidos, este hallazgo de participación popular es una pista valiosa, cuya importancia política no ha pasado desapercibida para todos. Los marroquíes del Sahara han declarado enérgicamente su adhesión. Su participación debe compararse con la de Cabilia en Argelia, que hace mucho tiempo tomó la decisión estratégica de boicotear todas las elecciones y plantear importantes desafíos al poder central de Argel.

Es una apuesta segura que algunas capitales europeas que aún dudan en seguir los pasos de los estadounidenses en lo que respecta al Sahara marroquí, se verán obligadas, por tanto, a revisar esta actitud de parquedad y desconfianza. Por la forma en que los saharauis marroquíes se apoderaron de las urnas para construir representaciones regionales y nacionales, ya no es necesario demostrar el plebiscito absoluto de su marroquídad. Esta manifestación de voluntad ha ocurrido ante los ojos de los observadores internacionales más imparciales.

Este experimento democrático marroquí puso fin a una racha de casi una década en la que las fuerzas del Islamismo político imponían los ritmos respiratorios del país y de la región. La mayoría emergente dará a luz a un nuevo ejecutivo con un nuevo proyecto político, más acorde con los deseos de florecimiento de los marroquíes.

Es una buena apuesta por esta nueva experiencia que será analizada de cerca a nivel internacional para intentar averiguar cómo se gestiona una democracia que permitió a los islamistas llegar al poder por las urnas y que democrática y pacíficamente los expulsó del poder por las urnas. Marruecos, un país innovador, un laboratorio político al aire libre. La excepción marroquí vuelve a ser objeto de todas las atenciones y elogios.

De: AtlasInfo.fr

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