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Marruecos, una potencia antiterrorista Mustapha Tossa

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Una joven radicalizada estaba a punto de realizar un ataque espectacular en Francia y fueron los servicios de inteligencia marroquíes los que se lo impidieron y permitieron su arresto en Béziers, junto con otras cuatro mujeres.

Es la feliz observación realizada hoy por las autoridades francesas la que está en el origen de la expresión de agradecimiento y reconocimiento expresada, el jueves 8 de abril, por el ministro de Asuntos Exteriores, Jean Yves Le Drian, a su homólogo marroquí, Nasser Bourita.

Al actuar de esta forma, Jean Yves le Drian acababa de compensar un flagrante déficit de reconocimiento por parte del ministro del Interior, Gerald Darmanin, quien, durante sus tuits de agradecimiento a las fuerzas de seguridad francesas, no consideró oportuno reconocer y agradecer a las autoridades marroquíes su valiosa y vital colaboración.

Marruecos no está en su primer golpe maestro en esta área. Episodios conocidos como la información sensible facilitada a París para localizar a los autores de la ola de atentados de 2015, como los entregados a Washington para abortar un atentado en vísperas de la ceremonia de inauguración de Joe Biden, ya habían mostrado el apreciado refuerzo de las autoridades marroquíes en la lucha secreta y permanente contra las organizaciones terroristas.

Los hechos hablan por sí mismos. Esta inestimable colaboración marroquí existe desde hace mucho tiempo, sin duda desde el punto de inflexión que marcó Marruecos tras los sangrientos atentados de Casablanca de mayo de 2003. Tras esta dura secuencia, Marruecos había ideado una nueva estrategia para eliminar, anticipar y prevenir a las amenazas terroristas. Su contenido nunca fue revelado al público en general. Solo aquellos iniciados en estos temas de seguridad podrían tener acceso a su información.

En la actualidad, parece que está surgiendo una nueva estrategia sobre cómo gestionar las consecuencias políticas y diplomáticas de estas investigaciones marroquíes y así mejorar sus puntos fuertes y sus habilidades de seguridad originales. Se optó por salir de las sombras y dar a conocer esta exitosa historia marroquí y sus resultados en la lucha contra los atentados terroristas y el desmantelamiento de células yihadistas tanto en suelo marroquí como en otros países aliados y amigos.

Se han formulado muchas preguntas sobre los secretos de este saber hacer marroquí en la lucha contra el terrorismo y que confiere a los servicios marroquíes esta eficacia excepcional. Razones objetivas lo justifican, entre las que se encuentra la apuesta e inversión marroquí en la inteligencia humana. Donde otras potencias han optado por favorecer el seguimiento digital basado en altas tecnologías, Marruecos ha optado por añadir a este nuevo tecnicismo en la lucha contra el terrorismo la preservación del elemento humano. Se ha elevado a doctrina la estrategia de infiltración y la búsqueda de información sobre el terreno. En muchos casos, el éxito llega al final y las alertas se dan a tiempo para evitar el derramamiento de sangre y desestabilizar la maquinaria desestabilizadora de las organizaciones terroristas.

En este oscuro mundo de la inteligencia y la lucha contra el terrorismo, Marruecos destaca de manera deslumbrante. Se ha convertido en un vínculo fuerte y un socio esencial de todas las potencias que luchan contra el terrorismo.

Esta postura y esta voluntad de ayudar a sus aliados le permiten avanzar en su agenda y defender sus intereses ante la comunidad internacional. También le otorgan el estatus de país indispensable para la paz y la seguridad global.

Cuando Marruecos invierte en cuerpo y alma en intentar abortar ataques terroristas, para proteger vidas, se diferencia de otros países que navegan en las áreas grises de sus amistades culpables y sus alianzas objetivas con estas mismas organizaciones terroristas.

En comparación con su vecino argelino, por nombrar solo un país con el que el Reino mantiene relaciones conflictivas en un contexto de financiación de aventuras separatistas, Marruecos es tan transparente como decidido en su deseo de erradicar los grupos terroristas.

Mientras que en la región del Sahel, donde abundan las organizaciones terroristas más peligrosas y sangrientas, los servicios argelinos mantienen una vaguedad artística deliberadamente opaca sobre sus vínculos reales con sus estructuras terroristas.

Fuente: AtlasInfo.fr

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