Marruecos y su imagen: “Saber y poder” Said Jedidi

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“Hoy Marruecos ha cambiado, su sociedad conoce transformaciones graduales y duraderas, pero no tenemos medios científicos para comprender ¿hacia dónde va y colmo tomarlo? Aparte unos islotes de investigación y de estudios sobre Marruecos no existe una solida voluntad de hacer del conocimiento de Marruecos una verdadera política de Estado. Se navega sin brújula y sin salpicadero (hoja de ruta). Bajo nuestros pies, mutaciones tienen lugar sin ninguna tentativa de envergadura para comprender su sentido y su alcance”.

 

La atinada constatación es de Abdellah Tourabi, citada por “TelQuel” y con la que pone clarividentemente el dedo en la yaga de la indiferencia y de la negligencia de la comunicación en Marruecos.

En efecto, “se navega sin brújula y sin salpicadero”. En efecto, por más que se diga lo contrario en nuestro país no existe una conciencia. Es decir una voluntad (política) de hacer del “conocimiento de Marruecos una verdadera política de Estado”.

Ejemplos entre otros: el realmente titánico proyecto (ya es un poco más que un proyecto) de gasoducto entre Nigeria y Marruecos. Se trata de una obra para la posterioridad y un acicate a todos los niveles y en todos los dominios par el continente africano. Algo como muy pocas veces puede suceder en este mundo en que todo el mundo habla de crisis y de problemas y nadie se acuerda de la prosperidad y del bienestar.

La segunda fase de la operación de regularización e integración de las personas en situación irregular en Marruecos. Se trata, una vez más de una primicia en este mundo donde primer y tercermundistas tratan de explotar al máximo política, social y económicamente el drama de los emigrantes y de los refugiados. Marruecos da el ejemplo casi en voz baja.

Dos grandes acontecimientos que deben marcar estas últimas semanas del 2016 y los años venideros. Pero, desgraciadamente, navegamos sin mapa de ruta sobre el plano de la comunicación.

Las grandes naciones lo son y lo quieren ser a través la puesta en pie de una solida comunicación en tanto que política de Estado y en tanto que foco de atracción informativa.