Marruecos y sus éxitos: Arma de destrucción masiva

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CHAN-2024: La victoria marroqui y la telenovela argelina

Mi identidad no importa, solo mi mensaje. Mi hermana ha vuelto a Marruecos tras meses de hospitalización en Nuakchot, pero el resto de mi familia sigue en los campamentos del Polisario en Tinduf, olvidados por la “solidaridad” internacional y los “derechos humanos”.

Pero ¿De dónde saca tanto dinero Marruecos, sin gas ni petróleo para corromper a la CAF a Estados Unidos, a Francia, a España…?

Responde un marroquí: No. Marruecos no necesita ni gas ni petróleo. Menos aún la corrupción que es una tradición intrínseca del vecino argelino.

Ven, envidian y sufren. Marruecos es esto: Una vocación de trabajar y de cosechar los frutos. Sin odios, ni rencores ni milicias ni estrategia de desestabilización a vecinos.

Lo suyo es Marruecos, los marroquíes, su bienestar, su progreso… Marruecos deja a otros envidiar y corromper. Medio siglo de fracasos no les ha convencido de lo inútil que es.

Marruecos es campeón de África de las selecciones de los jugadores locales.

Marruecos es campeón en muchos otros dominios.

Ingenuo quien trata de obstaculizar su marcha. Inútil. Cuando un pueblo, como el marroquí, contempla algo, el destino responderá, como dice Abi Al Kacem Achabi.

Allí se quedarán sus detractores con sus milicias, su despilfarro y sus tonterías.

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