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MOHAMED VI, EL Rey del futuro Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD; primer Presidente del Centro de Estudios del Magreb Para las Américas

Anàlisis

Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD; primer Presidente del Centro de Estudios del Magreb Para las Américas

La paz como la democracia tienen reglas tales como el respeto por la mutua conveniencia; tanto el África como Europa, la hija predilecta de los marroquíes por nueve siglos, cuya cultura llegó desde la península ibérica, pasando por América y llegando a las Filipinas, como el Magreb, deben parte de su acervo cultural al reino de Marruecos pues Marruecos tiene tres mares: el Mediterráneo, el Atlántico y el Sahara (su gran mar de arena).

Marruecos se debate entre la suerte y la sabiduría, entre los idiomas y las religiones monoteístas, entre la unidad y la democracia, entre la prudencia y la autoridad. Todo esto ha dibujado la larga historia de un país que se dio el lujo de tener la primera universidad creada y dirigida por una mujer. Apenas cien años después de la fundación de Fez, en el año 859, Fatima al-Fihri una acaudalada mujer, viuda, tomó una decisión y, junto a su hermana Mariam, decidió invertir en el progreso de la ciudad donde residía, la actual Fez. El proyecto para construir una Madraza, una escuela, tenía como objetivo impulsar a los jóvenes de Marruecos que quisieran estudiar y formarse. La madrasa de Qarawiyyin o Al-Karaouine se convirtió así en una de las mezquitas más importantes de Fez, símbolo del conocimiento y la iluminación. En apenas unas décadas, la universidad de Qarawiyyin se convirtió no solo en un símbolo, sino también en una referencia de la enseñanza superior.

Marruecos en 1956 consigue la independencia de Francia, y comienza a reclamar algunos territorios pasando, a la vez, el sultanato de Mohamed V a reino. Mohamed V falleció en 1961 siendo sucedido por su hijo Hassam II. Se liberaron del colonialismo francés antes de la Marcha Verde de 1975 la cual pacíficamente logró gracias al rey Hassam II, un visionario monarca, recuperar su anhelado territorio que es el Sahara Marroquí.

Los reyes de Marruecos, cada uno en su estilo, han sido líderes de sus pueblos en el ámbito religioso y político. Así, Mohamed VI, joven monarca, con una amplia educación universal, conocedor de idiomas, leyes, sociología, filosofía y otras artes, hizo sabiamente, una propuesta de autonomía  a Argelia y “su Polisario” en 2006 para evitar los confrontaciones armadas entre los dos países hermanos pues Argelia apoyaba a la RASD (República Árabe Saharaui Democrática), un ente creado de acuerdo a los términos de la Guerra Fría.

Prontamente el visionario Mohamed VI creó y apoyó decididamente, en Layún la creación del Consejo real Consultivo Para los Asuntos del Sahara (CORCAS), organismo con el cual tuve el honor de reunirme, junto a otros chilenos en 2018, quienes nos explicaron las concepciones del Proyecto de Autonomía bajo el seno de la soberanía del Reino y de su unidad nacional territorial. Jean Claude Martínez, escritor certeramente dice: “La cabeza de Marruecos no se decreta, esta viene dada por la historia”. Verdaderamente podemos apreciar que la historia de Marruecos es el eje cultural que une no solo pueblos sino que continentes. La historia de los monarcas y sultanes marroquíes ha demostrado que la unidad nacional no solo pasa por lo religioso sino también por lo político y, es así como la Constitución de 2011 es una muestra fehaciente de la apertura, tolerancia, y diálogo, permitiendo la sobrevivencia de cristianos y judíos dentro del seno del Islam.

Mohamed VI, quien es considerado también “el rey de los Pobres” por sus grandes políticas sociales, educacionales, de salud pública y habitacionales, ha logrado que la religión musulmana sea una referencia nacional que compromete al pueblo con los valores de apertura, moderación, tolerancia y diálogo, de lo cual fui testigo, así como otros académicos que visitaron al reino, lo cual lleva a un entendimiento real con todas las culturas y civilizaciones del mundo algo que los cabeza calientes del mundo de la ex guerra fría como Polisario aún no entienden.

Mohamed VI Mohamed VI recibió una formación en árabe, francés, inglés y español. Se doctoró en Derecho Internacional en Niza. En cuanto ascendió al trono comenzó a destituir a altos cargos asociados con la política represiva de su padre, Hassan II e indemnizó a los perseguidos políticos, a sus familias y estableció el total respeto a los DD.HH. Mohamed VI es respetado no solamente en Marruecos y en el Magreb; internacionalmente es considerado como un gran demócrata dentro del islam. Él, respeta cabalmente el artículo 3 de la Constitución que dice “El Islam es la religión del Estado que garantiza a todos los libres ejercicios de los cultos”.

La importancia de esto,  es que el Rey es quien vela por el respeto del Islam y, además, es el garante del libre ejercicio de los cultos, ejerciendo, de acuerdo al artículo 41 de la Constitución, su prerrogativa de ser el Comendador de los Creyentes, siendo de esta manera el garante de los DD.HH. de acuerdo a la Declaración Islámica de DD.HH. de 1981 de El Cairo que afirma que “ninguna coacción puede ser ejercida sobre el hombre para obligarlo a renunciar a su religión”, agregando que “toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y de culto de acuerdo con sus creencias religiosas”. Esta Declaración no solamente es observada y respetada por Mohamed VI quien de esta manera da muestras al Islam que su país es un remanso de paz y que no persigue a nadie por sus creencias, cuestión que majaderamente los Polisario y sus pocos partidarios, insisten en no aceptar y acusan a su majestad de irrespetar los preceptos libertarios.

Lo que realmente no acepta el Reino es el sectarismo ni religioso ni político como ocurre con algunos fanáticos cristianos que tratan de hacer cambiar de religión a otros grupos ya sean musulmanes o cristianos. Los partidos políticos religiosos, están prohibidos en Marruecos por un Dahir de 1958 y esto se reafirmó en el artículo 7 de la Constitución pero, a pesar de eso el Partido Justicia y Desarrollo (PJD) siendo “fundamentalista” se apega al respeto total de la Constitución, renunciando a la violencia y respetando al Monarca como Cabeza del Reino y quien garantiza un Islam moderado.

Mohamed VI, con gran sabiduría política reintegró a Marruecos, en 2017 a la Unión Africana (UA), después de haberse ausentado durante varias décadas. La causa de su autoexclusión es que este organismo reconoció como miembro de pleno derecho a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Marruecos decidió a partir de 2017 intentar expulsarla desde el propio seno de la UA. “Cuando un cuerpo está enfermo es mejor curarlo en el interior que en el exterior del organismo”, escribió Mohamed VI en una carta al organismo. Pero Rabat sigue tejiendo su red diplomática, religiosa y económica en el continente consiguiendo el mayor apoyo y respeto de los países africanos.

Con Mohamed VI ha habido grandes avances en infraestructura: aeropuertos, puertos, autopistas, ferrocarriles, agua potable, electricidad, cooperativas, etcétera, lo cual ha sido un gran alivio al desempleo; pero, además, cambios revolucionarios en educación y salud pública. Todo esto ha creado estabilidad política y social lo cual no quiere decir que todos los problemas estén solucionados pero, Marruecos cuenta realmente con un Monarca y un Parlamento acordes con la necesidad de respetar los DD.HH. y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

El Monarca, ha logrado grandes cambios en lo relativo al respeto a las mujeres; ha logrado que ellas puedan acceder a las universidades, tener importantes cargos públicos y trabajar en el servicio exterior con grandes buenos resultados. Tuve la oportunidad de conocer a dos grandes mujeres embajadoras del Reino en Latinoamérica, a Kenza El Ghali embajadora en Chile quien ha hecho un extraordinario trabajo y Farida Loudaya, embajadora en Colombia quien también se ha destacado en el apoyo colombiano al Rey Mohamed VI.

Hay que recordar que Mohamed VI impulsó en 2003, y fue aprobado al año siguiente, el nuevo Código de Familia o Mudawana, siendo un gran avance en los derechos femeninos. El Monarca la impulsó a pesar de algunos fundamentalistas y parte de la  sociedad que consideraba que las reformas iban contra el espíritu de la religión musulmana. Hasta entonces, la mujer necesitaba un tutor para casarse y después debía obediencia a su marido por ley. La edad mínima de casamiento pasó de los 15 a los 18 años. Las mujeres pudieron, desde 2004, solicitar el divorcio. Los marroquíes deberían recordar a la matriarca  Fatima al-Fihri quien tanto ayudó a los cambios en las ideas retrógradas y apoyar más a su país en los cambios necesarios para hacer de él un ejemplo al mundo musulmán.

Según George Vedel, experto francés en Derecho Constitucional: “La deuda de una nación con su pasado solo se salda mediante la construcción del futuro”. Sabias palabras. Y, eso es precisamente lo que está haciendo Mohamed VI de quien esperamos que Dios le dé una larga vida para que pueda construir un gran futuro para Marruecos.

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