Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Moncloa/AlMouradia/Audiencia Nacional: Justicia opaca

Una pena...

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

En un país donde hay una justicia no politizada, separación de poderes, justicia independiente y sin razones de Estado, antes de abrir el CV de los crímenes de un genocida-violador, se abre expediente, según todas las leyes de países democráticos y menos democráticos, a quien entra al país con documentos falsos, nacionalidad indeterminada y con clara voluntad de burlar la justicia y el derecho del país huésped.

Es más. “verificada” su verdadera identidad, la justicia debe en cargarse de su caso y de sus diferentes cómplices, apoyo y cooperantes en sus graves delitos.

Pero el gas argelino parece haber eclipsado el derecho, la equidad, la verdad y la justicia.

En Marruecos no se ignora que, con la influencia e intervención de su mentor argelino, el prófugo jefe de la sanguinaria milicia del Polisario, hará uso de la misma “metodología” con que entró a España para salir de ella.

Contrariamente a las « anecdóticas claves para entender lo que pasa entre España y Marruecos » por obvias razones de morofobia (no es fácil comprender en qué puede incomodar el reconocimiento americano de la soberanía marroquí sobre su Sahara) no hay ningún paralelismo entre el Ghali-Gate y el flujo migratorio en Ceuta, sino una adecuación y readaptación de las postras a los imperativos del momento. Y esto es legítimo.

Es màs y peor: Personalmente no entiendo la relacion entre inmigracion e inegridad territorial pero si entiendo que para Marruecos, ademàs del aspeco puramente juridico, el abstracto episodio de Ghali-Gate se enmarca en un atentado contra su integridad terrotorial.

La espiga en el ojo ajeno…

En España no pocos sectores deben comenzar admitiendo que Marruecos es un país, soberano, independiente, mayor y vacunado.

Lo entendemos perfectamente: España es un país soberano en sus decisiones y sus errores, pero la justicia española, nos deja legítimamente un amargo sabor de alineación y dependencia del poder político.

Entre la presidencia española, argelina y la Audiencia Nacional van a “encontrar” un triste desenlace a este no menos triste caso de derecho internacional, pero… Marruecos y los marroquíes toman nota de lo muy poco… ínfimo que representan para el actual inquilino de la Moncloa.

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