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MOSTRAR EL CAMINO (Libertad y excelencia), Elías D. Galati

Reflexiones

La libertad es una condición esencial del hombre.

Es la capacidad de autodeterminación, la independencia respecto de

influencias externas.

Esta condición se conjuga con que cada individuo nace sin ninguna

condición anterior que lo rija o lo determine, salvo su constitución como

especie, sus genes, sus condiciones físicas, mentales y espirituales.

Pero es como una hoja en blanco, que comienza a escribirse gestándose en

el vientre materno; mientras va creciendo y tomando conciencia se nutre de

aquello que sucede a su alrededor y de la cultura que le brindan quienes lo

asisten y le dan crianza.

Es la impronta del ser, es lo más profundo que queda en su alma interior y lo

que marcará casi con seguridad su vida y su derrotero por la existencia.

Esa condición escapa a la libertad y deberá todavía recorrer un largo trecho

antes de poder cuestionar, juzgar o elegir por sí mismo qué es lo correcto,

que le apetece y cuál es su deseo.

Después comienza un período de interacción entre la sujeción a las normas,

es decir a las costumbres que le han señalado y ha aprendido y su deseo de

ser único, especial y gobernar su existencia.

La familia, la escuela, las comunidades que integra forman el núcleo de la

educación de ese ser que despierta a la vida y a la conciencia del ser, tanto

individual como social.

Este bagaje, esta carga existencial, está destinada a prepararlo para su propia

vida, para la elección personal de sus apetencias, sus ideales, sus proyectos.

El hombre comienza a ser quien es, por sí mismo y a elaborar su destino.

Más la libertad no es absoluta, está sujeta a múltiples condicionamientos,

tanto genéticos, físicos, ambientales, del tiempo y del lugar que vive, como

de las costumbres a las cuales se somete la comunidad a la que está

incorporado.

Pero la libertad es prioritaria, el ansia de hacer lo que cree importante para

sí, lo que elije para su vida prioriza su acción.

El hombre es un ser sociable, vive con sus semejantes, no puede despojarse

de esa condición y no puede vivir sólo.

El Robinson es una excepción, una anomalía en la vida, que debe ser de

relación.

En ese devenir hay diferentes caminos, distintos grados de existencia, modos

de ser, grados de voluntad, acciones y propósitos que pueden ser mejores que

otros, en los cuales la libertad hay que respetarla.

Entonces ¿es lícito tratar de mostrar la excelencia, educar para ser mejores,

señalar un camino que lleve a la armonía, la unión y la felicidad común?

¿Se puede obligar a realizar lo que uno no quiere?

Hay un ejemplo en la historia peculiar y paradigmático; Miguel Angel era

escultor, no quería pintar, el papa Julio II que le había prometido que

realizaría su tumba quería que pintara la Capilla Sixtina, pero Miguel Angel

no quiso y se fue a las canteras en Carrara.

Hasta allí lo siguió Julio II y lo conminó, si no me pintas la Capilla Sixtina

no te permitiré hacer mi tumba.

El artista abdicó, y esa privación a su libertad produjo una de las maravillas

pictóricas de la humanidad.

Cuántos no conocen sus capacidades, bastando que alguien se las señale o

los empuje a realizarlas para ser maestros en su quehacer.

Se debe respetar la libertad individual a ultranza, siempre; no debemos

obligar a quien no quiere, aunque desgraciadamente en el mundo que

vivimos sucede muchas veces lo contrario.

Pero nada impide que tratemos de educar, nada impide que señalemos con

nuestra palabra y con nuestras obras, lo que consideramos es lo óptimo, la

excelencia.

Mostrar, insistir en la muestra, para que el individuo pueda conocer quizás

lo que no sabe, o lo que ha descartado o dejado de lado.

Con la mayor humildad, con el mayor amor posible, sobre todo con nuestras

obras, con nuestro modo de ser, para que sea un ejemplo capaz de generar en

el otro el deseo de copiarla y que sirva de modelo.

Porque la vida es un camino y un trabajo en común, que a todos nos incumbe

y a todos nos afecta.

Seamos educadores esenciales, seamos maestros mostrando con nuestras

obras lo que puede ser lo mejor y traer la felicidad a los demás

VIVO

Vivo en una sociedad

perturbada, dividida,

en un mundo por igual

violento y suicida.

Quiero a mi hermano llegar

para que entienda la vida

saber que la felicidad

en la paz es conseguida

Siento que me miran mal

que no entienden la movida

el otro es solo un rival

entonces es causa perdida

Como te puedo ayudar

si la guerra es sostenida

si la palabra es falaz

si el rencor se aglutina

Debe el corazón cambiar

el hombre en armonía

a su hermano debe amar

sin condición, ni porfía.

¿Podrá el mundo aceptar

que no esa la valía?

Al enemigo aplastar

nos arrastra en la partida

Sueño, alguna vez será

la esperanza eta encendida

no abdiques, busca lograr

a la humanidad unida

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