“Muhammad o Cultura de tolerancia” Capítulo XIX MUHAMMAD Y LOS MILAGROS

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Said Jedidi
Said Jedidi es periodista y escritor

Éste es un Libro protegido (de toda contradicción). Es inalterable y no ha sido negado (por ningún libro) que le precediera (ni podrá ser refutado por ningún libro) que le suceda porque ciertamente es una revelación del Sabio, Loable”. (Los Preceptos detallados, versículos 41-42).

La vida y el Mensaje del Profeta Mohammad (SAS) fueron marcados también por deslumbrantes milagros y evidentes signos de profecía, que, cuando quien busca la verdad los examina, le es evidente que estos milagros eran una prueba de Allah para secundar a Su Mensajero.
Entre estos milagros, el más grandioso era/sigue siendo hasta ahora el Sagrado Corán: Un Libro de preceptos evidentes que es una señal que guía el corazón y a la mente que perdurará hasta el Día del Juicio.
No obstante, junto a este inigualable milagro han habido otros.
Citemos, a título de ejemplo, porque los estudiosos de este tema contaron hasta mil milagros:
Uno de ellos fue el brotar del agua de las manos del Profeta (SAS) cuando sus compañeros quedaron sedientos y no les quedaba más que un poco de agua en una vasija. Los compañeros se le acercaron y le dijeron que no tenían agua para hacer las abluciones, ni para beber excepto la que tenían en el recipiente. Entonces Muhammad (SAS) colocó su mano en la vasija y el agua empezó a brotar de entre sus dedos para que bebieran e hicieran sus abluciones. El número de personas era mil quinientas.
Otro de los milagros extraordinarios fue cuando Allah transportó a Su Profeta (SAS) durante la noche desde la sagrada mezquita de La Meca hasta la mezquita Al Aqsa en Jerusalén, donde se reunió a los demás Profetas, y dirigió la oración.
La multiplicación de los alimentos, la expulsión del demonio de una persona poseída, el lamento del tronco del árbol, los árboles que se inclinaban ante él y le hablaban, los  saludos de las piedras, el quejido del camello, son algunos de los milagros del Profeta Muhammad (SAS) contados por más de una fuente y corroborados por mas de un testimonio ocular.
En esta línea, las tradiciones del Profeta Muhammad (SAS) y el Corán describen muchos acontecimientos científicos en el cuerpo humano, en la naturaleza etc, los cuales pudieron ser descubiertos y comprobados ante trabajos de la investigación moderna.
 Sin duda existirán muchos más signos científicos, que más tarde serán descubiertos con la tecnología del futuro.
Como ejemplo, demos el milagro de la rabadilla que es el último hueso de la columna vertebral. Esta es la parte del hombre, que no se pierde nunca. No se corrompe por completo, ni siquiera en la tierra.

En muchos nobles Hadices del Profeta Muhammad (SAS)) se dice, que la rabadilla es el origen del hombre. Y en el día del juicio final Dios permitirá a cada hombre, originarse de nuevo de su rabadilla.
Las maravillas del Corán nunca terminan. Allah, Exaltado Sea Dice en el Sagrado Libro:
“Les haremos ver Nuestros signos en los horizontes, y en ellos mismos, hasta que se les evidencie [a través de ellos] la Verdad. ¿Acaso no es suficiente tu Señor como Testigo de todo?” (Los Preceptos detallados, versículo 53).
Algunos de los incontables indicios de que el Islam es la religión de Allah, Exaltado Sea y que el Profeta Mohammad (SAS) es Su Mensajero.
Lo que prueba y comprueba que el Islam es verdaderamente una religión de Dios. Es irracional pensar que tantos americanos y personas de diferentes países se hayan convertido al Islam sin una cuidadosa consideración y profunda contemplación antes de concluir que el Islam es verdadero.
Muhammad (SAS) es el Profeta que perfeccionó las virtudes humanas.
Cabe precisar que Estados Unidos a través de su NASA autorizó un presupuesto de 100, 000, 000 (cien mil millones de dólares) para este proyecto. Y uno de los descubrimientos de este proyecto fue que había una capa de material que separaba a la luna en dos mitades y la única explicación a este descubrimiento fue que la luna se había separado algunas veces en la historia y se había unido de nuevo.