« Muhammad o Cultura de Tolerancia » de Said Jedidi Capítulo XVI IMPRECACIÓN (MUBAHALA)

0

 

Said Jedidi
Said Jedidi es periodista y escritor

“Y a quienes te discutan acerca de esta verdad [de que Jesús es un siervo de Allah y no una divinidad] después de haberte llegado el conocimiento, diles: ¡Venid! Convoquemos a nuestros hijos y a los vuestros, a nuestras mujeres y a las vuestras, y presentémonos todos nosotros. Luego roguemos seriamente que la maldición de Allah caiga sobre los mentirosos.” (La Familia de Imran, versículo 61).

En el año noveno de la Hégira se había enviado a un emisario a Nayran  para invitar a esa tribu Cristiana al Islam, consultándose entre ellos y seleccionando a un comité de catorce personas para que fueran y estudiaran la vida y costumbres del Profeta (SAS) y elaboraran un informe. De ellos, tres eran considerados como lideres en todos los asuntos. Uno de ellos se llamaba Abdul másih Aquib. Otro Sayyid y el tercero Abul Hariz.
Al llegar a La Medina, antes de dirigirse hacia la mezquita, los miembros de la delegación cristiana se vistieron de seda, se colocaron anillos de oro, todos saludaron al Profeta (SAS) tradicionalmente, pero el Profeta (SAS) no respondió, convergiendo su rostro hacia otro lado. Entonces salieron de la mezquita preguntando  a Uzmán Ibn Affan y a  Abdu Rahman ibn Awf: “Vuestro Profeta nos escribió, invitándonos aquí, pero cuando llegamos donde él y lo saludamos, ni siquiera nos contestó el saludo, ni dijo una palabra. Ahora ¿qué nos aconsejáis? ¿Debemos regresar o esperar aquí?”
Uzmán y Abdu Rahman ibn Awf buscaron el consejo de Ali. Quien les explicó, “Primero que estas personas deben quitarse los trajes de seda y los anillos de oro. Luego deben ir a ver al Profeta (SAS)”. Cuando hicieron lo que había dicho Ali, el Profeta (SAS) les respondió el saludo.
Luego, el Profeta (SAS) les predicó y los invitó a aceptar el Islam, éstos le preguntaron: “¿Cuál es tu opinión acerca de Jesús?” El Profeta (SAS) respondió: “Pueden quedarse el resto del día en esta ciudad y, después de haberse refrescado, tendrán una respuesta a todas sus preguntas”
Al día siguiente, el Profeta (SAS) recitó enfrente de ellos estos versículos del Corán:
Por cierto que el ejemplo de Jesús ante Allah es semejante al de Adán, a quien creó de barro y luego le dijo: ¡Sé!, y fue. [Ésta es] La verdad [sobre Jesús que] proviene de tu Señor. No seas, pues, de los que dudan” (Al Imran, La Familia de Imran, versículos 59-60).
No aceptaron las palabras del Señor e insistieron en su propia creencia.
Pidieron un descanso y en privado le pidieron un consejo a Aquib. Él dijo:
“Por Dios, ustedes saben que Muhammad es Mensajero del Señor y que ha dado un veredicto apreciable. No entren en una prueba de maldición con él o de lo contrario serán destruidos. Si desean seguir en su religión, acepten pagar el yizyah, y hagan un pacto”.
Al día siguiente, salieron por un lado y el Profeta (SAS)  salió de su casa llevando a Husein en sus brazos, Hasan caminaba a su lado. Detrás de él estaba Fátima y detrás de ella Ali.
Cuando los cristianos vieron la escena, quedaron atemorizados. Abu Hariz, que era el más sabio de todos dijo:
¡Pueblo mío! En este momento, estamos viendo tales personalidades que si ellos le rezan a Dios, pueden mover montañas. Absténganse de esta imprecación (Mubahala) o de lo contrario deberán ser destruidos y no quedará ningún Cristiano sobre la faz de la tierra”.
El Profeta (SAS) los invitó a aceptar el Islam. Se rehusaron y dijeron que estaban preparados para un trato en el cual presentarían dos mil piezas de vestimentas cada una con un costo de 40 dirhams cada año.
Según otra tradición, se dice que también acordaron dar 30 caballos, 30 camellos, 30 armaduras y 30 lanzas cada año. De esa forma, se estableció el convenio.
Cuando los Cristianos de Nayran se abstuvieron de entran en el duelo imprecatorio, el Profeta (SAS) dijo:
“Por el Señor que me ha designado como Su Mensajero en verdad, si hubieran escogido la maldición, se habría dado una lluvia de fuego sobre ellos en este mismo campo”.