« Muhammad o Cultura de Tolerancia » De Said Jedidi Capítulo XXV MUHAMMAD: PROFETA DE LA PAZ

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Said Jedidi
Said Jedidi es periodista y escritor

“Allah ordena ser equitativo, benevolente y ayudar a los parientes cercanos. Y prohíbe la obscenidad, lo censurable y la opresión. Así os exhorta para que reflexionéis” (Anal, Las Abejas, versículo 90).

El milagroso éxito del Islam se debe a su carácter excepcional, a su espiritualidad y a su programa social y político que privilegia la paz, la concordia y la fraternidad entre todos los seres humanos y condena la violencia, el odio y la opresión.
El Profeta Mihammad (SAS) dijo: “Sed conciliantes porque Allah, Exaltado Sea, Ama a los benefactores”, contado por Abi Dawud.
En efecto, el Islam es la única religión que satisface las necesidades humanas más vitales, ya sean psicológicas, síquicas, materiales o espirituales.
La universalidad del Islam conviene en todo periodo, en todas partes y para todos
Después de los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos, algunos soltaron riendas sueltas a su fértil imaginación con una serie de amalgamas sobre el carácter violento de la religión de la paz: el Islam.
Allah, Exaltado sea, nos Dice en el Corán, más de una vez, que la vida es sagrada y que el asesinato de una sola persona equivale al asesinato de toda la humanidad.
“Por esta razón decretamos para los Hijos de Israel que quien mata a una persona sin que ésta haya cometido un crimen o sembrado la corrupción en la Tierra es como si matase a toda la humanidad. Y quien salva una vida es como si salvase a toda la humanidad” (Al Maїda, La Mesa Servida, versículo 32).
En la religión musulmana está estrictamente prohibido imponer la fe a los demás. La fe es algo personal. La fuerza o la amenaza no pueden ni convencer de lo justo de una causa o de una religión ni pueden traer la fe a alguien. El Corán es explícito al respecto:
“Si tu Señor hubiera querido, todos los habitantes de la Tierra habrían creído. Tú [¡Oh, Muhammad!] no podrás hacer que los hombres crean aunque se lo impongas” (Yunnes, Jonás, versículo 99).
Más aun, en el Islam la única competición aprobada entre las comunidades es la de las buenas obras. El Corán dice:
“Y si Allah hubiera querido habría hecho de vosotros una sola nación, pero quiso probaros con lo que os designó. Apresuraos a realizar buenas obras. Compareceréis ante Allah, y Él os informará acerca de lo que discrepabais” (Al Maїda, La Mesa Servida, versículo 48).
Los preceptos del Islam estipulan que, incluso cuando se está en conflicto con otros, se debe permanecer justo y equitativo.
“¡Oh, creyentes! Sed firmes con [los preceptos de] Allah, dad testimonio con equidad, y que el rencor no os conduzca a obrar injustamente. Sed justos, porque de esta forma estaréis más cerca de ser piadosos” (Al Maїda, La Mesa Servida, versículo 8).
Para la religión musulmana, aunque se tratara de un padre, de una madre o de un hermano o hermana, la injusticia es innoble e inmunda y que un buen musulmán debe condenar firme y explícitamente.
Un buen musulmán debe saber perdonar y controlar su cólera:
“Sabed que [Allah recompensará a] quien por tener entereza y resolución es paciente y sabe perdonar” (Ashura, El Consejo, versículo 43).
De tal modo, aunque un musulmán se encontrara en una situación con la que podría aplicar la ley del Talión, Allah, Exaltado Sea nos Dice que perdonar es mejor.
El perdón, el amor al prójimo, el diálogo y la concertación. O sea: la paz. Dicho con otro término: el Islam.
Para percatarse del carácter pacifico del Islam y de su alergia a la inseguridad, a la amenaza y a la coacción, bastaría leer la Surat de Kuraїch que dice, en sus versículos 3 y 4:
“Que adoren, pues, al Señor de esta Casa [la Ka‘ba] y Le agradezcan. Por haberles proveído el sustento para que pudieran saciar el hambre y haberles dado seguridad”.
Sustento y seguridad o inmunización contra el miedo: dos caras de la misma moneda de la paz (seguridad) y de la concordia.