« Muhammad o la Cultura de Tolerancia » De: Said Jedidi Capítulo XXVIII LA PEREGRINACIÓN DE DESPEDIDA

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Said Jedidi
Said Jedidi es periodista y escritor

“Hoy los incrédulos han perdido las esperanzas de [haceros renunciar a] vuestra religión. No les temáis sino temedme a Mí. Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra religión” (Al Maida, La Mesa Servida, versículo 3)

10 años después de la Hégira, el Profeta (SAS) cumplió por última vez la peregrinación además de ser el modelo para realizar el quinto pilar del Islam, el Hay.
En el curso de esta última peregrinación, el Profeta (SAS) pronunció un sermón durante el Hay, que llegó a ser conocido como su « Sermón Final » o “Último sermón”.

El año 10 de la hégira del calendario islámico está considerado como uno de los años más importantes en la historia de la civilización islámica.

En efecto, Ante los musulmanes presentes con él, en su última peregrinación, el Profeta (SAS) pronunció su último sermón, que debido a su trascendental importancia para los musulmanes y para la humanidad en general, les acercamos a su contenido integro:
Después de alabar y agradecer a Dios, el Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, dijo:
“¡Oh, creyentes!, escuchad con atención, porque yo no sé si después de este año estaré de nuevo entre vosotros.  Escuchad lo que estoy diciéndoles muy cuidadosamente y trasmitan estas palabras a aquéllos que no pudieron estar presentes aquí hoy.
¡Oh, creyentes!, así como consideráis este mes, este día y esta ciudad como Sagrados, de igual manera considerad la vida y la propiedad de cada musulmán como sagrada.  Devolved las cosas que les fueron confiadas a sus dueños.  No lastimen a nadie para que nadie los lastime.  Recordad siempre que vais a encontrar vuestro Señor, y que Él os preguntará por sus acciones.  Dio os ha prohibido practicar la usura (el interés); por consiguiente, toda usura queda abolida de aquí en adelante.  Sin embargo, es una obligación devolver el capital de un préstamo.  No perjudiquen y no serán perjudicados.  Dios ha declarado ilícita la usura, y todo el interés que se deba a mi tío Abbas Ibn Abd’ul Muttalib queda abolido de aquí en adelante…
Tened cuidado con Satanás, preservad vuestra religión.  Él ha perdido toda esperanza de que alguna vez podrá descarriarlos en las cosas grandes, pero vosotros debéis tener cuidado con él y sus partidarios en las cosas pequeñas.
¡Oh, creyentes!  Es verdad que tenéis ciertos derechos con respecto a vuestras esposas, pero ellas también tienen ciertos derechos sobre vosotros.  Recordad que las habéis tomado como esposas con el consentimiento de Dios y con Su permiso.  Si ellas cumplen con vuestros derechos entonces a ellas pertenecen sus derechos a ser alimentadas, vestidas y tratadas con bondad.  Tratad bien a vuestras esposas y sed amables con ellas porque ellas son vuestras compañeras.  Y es su derecho que no hagan amistad con quien  no aprobéis, así como que nunca se comporten de manera impúdica.
¡Oh, creyentes!  Adorad a Dios, realizad las cinco oraciones diarias, ayunad durante el mes de Ramadán, y dad de vuestra riqueza el Zakat.  Efectuad la peregrinación si tenéis los medios.
Toda la humanidad proviene de Adán y Eva.  Un árabe no tiene ninguna superioridad sobre un no árabe, ni un no árabe tiene superioridad sobre un árabe. El blanco no tiene superioridad sobre el negro, ni el negro tiene superioridad sobre el blanco; excepto por la piedad y las buenas acciones.  Sabed que todos los musulmanes son hermanos.  Nada será legítima pertenencia de un musulmán si pertenece a otro musulmán, a menos que fuera dado libremente y de buena gana.  No cometéis injusticias en contra de sus semejantes.
Recordad, un día seréis presentados ante Dios para responder por vuestras acciones.  Así que tened cuidado para no extraviarse del camino de la rectitud después de mi muerte.
¡Oh, creyentes!  Ningún profeta vendrá después de mí, y ninguna nueva fe nacerá.  Por consiguiente, razonad bien y reflexionad sobre mis palabras.  Os dejo dos cosas, el Corán, y mi ejemplo y Tradición, la Sunna, y si los seguéis, jamás os desviaréis.
Que los presentes informen a los ausentes; puede ser que los últimos sean quienes entiendan mis palabras mejor que aquéllos que me escucharon directamente.
¡Oh, mi Señor!  ¡Sé testigo de que he llevado Tu mensaje a las personas!”
Incluso hoy en día el último sermón del Profeta Mohammed (SAS) acapara la atención de todos los musulmanes y en gran parte de los no musulmanes. De hecho, los significados encontrados en este sermón son realmente asombrosos, tocando algunos de los derechos más importantes que Dios tiene sobre la humanidad y la humanidad tiene, unos sobre otros.