« Muhammad o la cultura de tolerancia » de SaidJedidi hoy: Capítulo VII LA PROPAGACIÓN DEL ISLAM

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 “Cuando llegue el socorro de Allah y la victoria y veas a los hombres ingresar en tropeles en la religión de Allah, Glorifica y alaba a tu Señor por ello, y pide Su perdón; por cierto que Él es Indulgente” (Surat Ánsar o la Victoria, versículos 1-2-3).

El Profeta Mohammad (SAS), modelo y guía, ocupa un lugar único y excepcional en la conciencia y en la vida en general de todos los musulmanes. Como Profeta, ha recibido y trasmitido el Corán, texto revelado que nos recuerda a todos, a través de todos los tiempos, su importancia en tanto que anunciador y en tanto que hombre que ha obrado, transformando al mundo a la luz de las revelaciones e inspiraciones que ha recibido de Allah, Exaltado Sea.
Los árabes estaban esperando a que Quraish aceptara el Islam. Porque si Mohammad (SAS) emergiera victorioso sobre ellos, indudablemente seria un verdadero Profeta. Cuando la Meca fue conquistada, todas las tribus se apresuraron a aceptar el Islam.
Después de esta conquista de la Meca, predicadores fueron enviados a todas las partes a orientar a la gente hacia el camino de Dios, y se encontraron con tanto éxito que multitudes tras multitudes acudieron al Profeta (SAS).
El Mensajero de Dios, (SAS) pasó trece años en la Meca, desde el momento de la Revelación del Mensaje hasta el día de su emigración. Durante este período no conoció más que el sufrimiento y el dolor, no disfrutando de ningún momento de alegría o de un día de quietud. En cuanto a los diez años en la Medina, fueron años de continuo Yihad, durante los cuales el Profeta (SAS) llevó una vida muy dura, no pudiendo descansar ni siquiera para comer hasta saciar su hambre ya que nunca comía dos veces por día, sabiendo que la comida se componía solo de pan de cebada. Pese a lo cual, durante estos años efectuó grandiosas obras.
Es cierto que la estancia del Profeta (SAS) era muy importante a todos los niveles, pero en general vivió momentos extremadamente duros.
Los diez años pasados en la Medina representan el primer Estado Musulmán, habida cuenta de que cada año de los diez pasados allí tenía el peso de diez años si se consideran las grandes realizaciones durante este período.
En efecto, después de que se emitió la orden prohibiendo la entrada a los Politeístas a la Mezquita Sagrada, todo el Hiyaz se convirtió al Islam.
En el año 10 de la Hégira, la influencia del Islam había llegado al Yemen, Bahrain, Yamama, Oman, Iraq y Siria. El Jefe de los Daus, una tribu en Yemen, había aceptado el Islam inclusive antes de la emigración. En el año 8 de la Hégira, Khalid fue enviado al Yemen a predicar el Islam pero no pudo hacer mucho progreso, entonces fue enviado Ali hasta ese lugar y leyó la epístola del Profeta: toda la tribu de Hamadan aceptó el islam.
En el año 10 de la Hégira, un enviado fue designado para contactar a los líderes Persas que residían en el Yemen.
Sus esfuerzos obtuvieron un éxito considerable. Mientras tanto, Khalid estaba invitando a la gente a la fe en Nayran y la tribu de Abdul Madan la aceptó.
A medida que el Islam comenzaba a expandirse a los puntos más lejanos de Arabia, un gran número de delegaciones de diferentes tribus comenzaba a llegar a La Medina.
Fue de esta manera como el Islam se expandió gradualmente, durante un corto periodo de tiempo, y resplandeció sobre todos los continentes.
Casi 600 años después de Jesús, sobre él la paz, Allah, Exaltado Sea no Había Enviado a ningún Profeta. La gente había olvidado a Dios… y las buenas palabras predicadas por sus profetas. Fabricaban ídolos, adoraban lo que fabricaban y cometían los más horribles crímenes.
De tal modo que era necesario que un Mensajero de Allah, el Omnisapiente venga para reorientar a la gente hacia el camino de la verdad.
Y así fue… se llamaba Muhammad.