
Los Leones del Atlas ya se encuentran oficialmente trabajando en suelo estadounidense. Es el comienzo de una aventura histórica para el fútbol nacional, impulsada por el fervor y la esperanza de todo un pueblo.
La selección nacional de fútbol de Marruecos comenzó oficialmente su aventura estadounidense al aterrizar en el aeropuerto internacional de Newark. Recibidos con entusiasmo por una destacada delegación diplomática y numerosos aficionados de la diáspora, los dirigidos por Mohamed Ouahbi se trasladaron de inmediato a su campamento base en la Pingry School en Nueva Jersey. La hora de los discursos ha quedado atrás: es momento de jugar.
Un pueblo, un rugido
Detrás de los compañeros de equipo de Achraf Hakimi, son más de 40 millones de corazones marroquíes, desde el Reino hasta todos los rincones del mundo, los que se preparan para rugir. Tras la memorable epopeya de 2022, Marruecos no viene solo a participar, sino a confirmar su estatus de gigante mundial. Esta edición de 2026, la más grande en la historia de la FIFA con sus 48 naciones, representa la oportunidad definitiva de unir a una nación entera en torno a un sueño común.
Una última prueba antes de la gran emoción
Antes de adentrarse en la arena del Grupo C, donde les esperan duelos de alto nivel contra Brasil, Escocia y Haití, los Leones del Atlas perfeccionarán sus últimos automatismos. Un último partido amistoso de preparación está programado para este domingo contra Noruega. Este será el último examen general para ajustar la táctica y consolidar el crecimiento observado tras la victoria contra Madagascar (4-0) en Rabat.
El escenario está listo, las infraestructuras preparadas y el fervor es absoluto. Más que nunca, la unidad es la consigna de una selección dispuesta a honrar sus colores.
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