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“No lo PUEDO CREER” *Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragon (Tucumán-Argentina)

Tribuna

Se ha generalizado la expresión “no lo puedo creer”. Que significa: claro que lo creo, pero me asombra, me admira, me desconcierta, me asusta, me pasma.

Nos enteramos de miles de jubilados haciendo colas desde alta horas de la madrugada y “no lo podemos creer”, es decir que si lo creemos y nos produce espanto, nos conmueve, nos aturde enterarnos de que miles  de personas de edad avanzada que por todos los medios del gobierno y de comunicación nos anuncian hasta el cansancio  que debemos cuidarlos. Cuidarlos de qué? si siempre son los últimos…si les entregan migajas después de haber DADO LO MEJOR y LEVANTADO un PAÍS que otros graciosamente disfrutan sin haber manejado una pala. Si son los primeros a los que les vacían sus arcas para fines inconfesados. Eso es CUIDARLOS? Se han inscriptos en todas las provincias voluntarios para ayudarlos en sus compras diarias y en sus necesidades elementales. Algo completamente distinto es lo que podemos observar en todo el país a través de  la prensa escrita y oral con grandes colas de ancianos serpenteando como animales traídos al matadero en las puertas  de las entidades financieras. Dónde también retiran sus dineros muchos que en la vida no han hecho nada, por indolentes y son en cifras monetarias los más beneficiados. Sin ningún cuidado ni escrúpulo. Con absoluta falta de respeto para el jubilado que debe contagiarse con el virus mortal  para cobrar sus míseras migajas después de toda una vida de esfuerzo. El caso es que el pueblo argentino – o la mayoría de él, la gente que se hace oír en los balcones, en el ómnibus, y donde puede en este aislamiento feroz pero necesario – no lo puede creer, que existan funcionarios o dirigentes que traten de esta manera a sus clientes que muchos de ellos podrían ser sus padres o abuelos. Este es un día negro que  escapa a todo razonamiento coherente…suena a maldad hábilmente organizada…total son viejos. Pero lo malo es que este “no creer”, no es una simple expresión de turbación sino de una  realidad cierta y concreta; la gente – no sé usted, pero sí muchísimos que usted y yo conocemos está verdaderamente indignada. Lo que me parece espantoso es la falta de confianza del pueblo argentino en sus autoridades, que se traduce  en “créale usted a las versiones oficiales si es tan desprevenido como para darlas por ciertas”, o “créale al gobierno si tiene tragaderas como para zamparse sus reiterados embustes”. Créale Ud. a sus autoridades si es que su conciencia y estómago se lo permite. Pues en mi vida he visto mucho desacierto pero esto tan inmoral nunca. La comunidad argentina tiene autoridades que no han venido de Marte sino que los mismos argentinos han elegido. Hay un escepticismo brutal, y lo malo es que ese escepticismo se apoya en datos concretos y ante una pandemia que nos apremia. Este escepticismo es una clara muestra del fracaso de los políticos argentinos y de muchos dirigentes y empresarios de las entidades financieras en la tarea de construir una sociedad justa, moral, como la que soñamos para nuestros hijos. De modo que el asunto tiene tanta gravedad que debiera preocuparnos. ¿No creemos lo que se nos dice oficialmente? Eso significa que hemos contribuido a elegir autoridades en las que no podemos depositar nuestra confianza. Pues con el correr de los días han demostrado una profunda traición a ese pueblo que una vez más inocentemente intentó  confiar en PALABRAS engañosas a sabiendas. Si, mintiendo para encubrir…disfrazando de cordero a quien solo es un lobo decidido a arrasar con lo mejor del hombre su DIGNIDAD; Entonces, ¿pensando en qué las elegimos? Volviendo a lo que decíamos al principio: no se puede creer, que el pueblo argentino se maneje con un sistema político, social legal y jurídico en el que ni él mismo pueda creer.

*Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragon

Prof. Gladys Semillan Villanueva

#Tucumán #Argentina #España

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