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“NO ME ENCUENTRO” Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón

Tribuna infomarruecos.ma

No temas, no me he ido, pero no me encuentro. Estoy y no estoy en este espacio infinito. En uno de mis vuelos perdí la brújula de mi destino. No sé dónde ni cuándo ni cómo mi inspiración se vistió de silencio, estaban en el mismo llavero, mi brújula y mi inspiración, juntas partieron y al despertarme una mañana, se me había apagado la luna que me regalaste. Pero hay algo más aterrador, PERDÍ MIS LÁGRIMAS, ¿imaginas una mujer sin lágrimas? Es cómo un río sin agua, cómo una mariposa sin alas, existen, sólo eso, existen, pero no viven, pierden su esencia. Mi rebeldía quiere gritar más no encuentro un grito para decirle al hombre: Detente, ya estamos en el límite de la cordura, la esperanza, la conciencia, la memoria, la piedad y muy cerca de la locura desmedida. Delante nuestro a sólo un paso está el pozo que cavó la vida para su tumba y hacia él vamos corriendo a ciegas detrás del poder ser lo que no somos. Me pregunto, ¿el hombre, ya no escuchará las palabras que DIOS dijo al crearnos? – AMANSE LOS UNOS A LOS OTROS -, y yo sin mis lágrimas para desahogar mi alma, sin mi grito para hacer que el viento despierte al hombre que adormeció su conciencia, con mi brújula perdida y mi luna apagada, andando a tientas los senderos de la ilusión de que la paz interior sacuda las entrañas del ser humano para el bien del mundo. Por eso, amigo mío, te digo, -NO TEMAS, NO ME HE IDO, PERO NO ME ENCUENTRO. Es verdad Amiga Milagros. Estamos en tiempo difíciles, de pandemias y conflictos. El mundo parece detenido. Es el tiempo del coronavirus y todo se hace diferente. Los sacerdotes celebran liturgias frente a las cámaras. Las Iglesias cerradas y apenas un espacio definido para orar frente al Sagrario. Vidas rotas, locura, dolor duradero, tinajas vacías que esperan de nuestra agua. Mucha gente lamentablemente ha dejado de creer. Pero solamente mira hacia arriba y acuérdate de tus vuelos imaginarios a través de la vía láctea, los movimientos uniformes y graduales de los planetas con la posición inferida del sol que coquetea con los corales lumínicos que casi se tocan para ser una imagen continua desde la tierra.  Luminarias de todos los colores, blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas y azules, que se esparcen como un abanico cósmico como parte del portento de la creación. Es lo grandioso y extraordinario del firmamento, del espacio infinito y del arte de vivir. Una gran misa cósmica como una inmensa liturgia que nos enseña al igual que las palabras proféticas de la Biblia que los astros, los animales, los números, las formas, los colores tienen cada uno su significado teológico. Nos indica además que la vida es un privilegio y que nunca debes detenerte. El tiempo es un torrente en donde no se puede tocar la misma agua dos veces. Nunca pasará de nuevo. La vida a pesar de las adversidades y los obstáculos siempre nos abrirá una senda a seguir. Senderos con piedras, rocas y deslices. Pero con un ETERNO que siempre estará presente. EL SUPREMO, no tiene reloj ni calendario y nos enseña que siempre podemos comenzar y enderezar el camino. Que cada día es una pequeña vida. Que cada instante es único.  Que como bien dice el poeta “…Cuando todos los días resulten iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo… Este es nuestro mundo de hoy, vertiginoso como de fantasía o ficción él que nos da la posibilidad de exclamar, gracias Señor por este enorme milagro de vivir. Dame la mano amiga que la vida continua y el mundo espera tus mágicos escritos.

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