Antes de olvidarFeatured

Oriente Medio La paz de los bravos

Autosugestion de supremacia

 

Nadie hizo más daño a Israel, a su presente y a su futuro que su primer ministro Benyamin Netanyahu, el presidente americano Donald Trump y sobre todo su yerno, el también judío ortodoxo, Jared Kushner.

Uno y otros pensaron que es posible que un poco más de un par de israelíes pueden, con la ayuda y apoyo de fulano o mengano, someter a más de 1500 millones de musulmanes en el mundo.

Los tres, en diferentes grados, han fracasado.

Hace poco, en Amman, capital de Jordania, cuyo Parlamento exige diariamente el cese de relaciones con Israel, los parlamentarios árabes aportaron su respuesta a las mentiras de Netanyahu de sus “relaciones” con algunos países árabes.

Y hace un par de días, en Túnez los abogados árabes han vuelto a re confirmar su repulsa a toda normalidad con la entidad sionista en las actuales condiciones.

O sea: en el mundo árabe mandan los árabes y los interlocutores de Netanyahu son, lo menos que se pueda decir, una triste e ínfima excepción.

Por más vueltas que se dé al asunto no hay más que una solución: sentido común, realismo y sentido de responsabilidad histórica (paz).

La paz es posible, la dominación imposible. El perfume al extremismo y al fascismo solo puede conducir a una agravación de la situación.

El día en que se apostaría por Ginebra/Mesa redonda sobre el Sahara marroquí:

  La paz… de los bravos. Es decir: la verdadera paz: Yo y mis vecinos, yo y el derecho palestino y yo y mi convicción de que ni Trump ni su yerno, ni sus satélites regionales poseen las llaves del mundo árabe.

Nadie, por más autosugestión que tenga y “transacciones de siglos” con que sueña, podrá jamás acabar con la primera causa de los árabes: la causa palestina.

Afficher plus

Articles similaires

Voir Aussi
Fermer
Bouton retour en haut de la page