ORTEGA, DE LIBERTADOR A TIRANO Dr. Mario H. Concha Vergara, Ph.D. Director de la Corporación Olof Palme, Chile

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Dr. Mario H. Concha Vergara Director de la Fundación Olof Palme-Chile

Daniel Ortega ha sido la figura política más famosa de Nicaragua desde la década de los ochenta. Fue dirigente máximo de la guerrilla sandinista que derrocó al dictador Anastasio Somoza apoyado por EE.UU. Ha sido elegido dos veces presidente del país: en 1984 y nuevamente en 2006. Ejerciendo desde 2007 hasta ahora, es decir, se autoproclamó Presidente de por vida.

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (también llamado el Frente Sandinista de Liberación Nacional, el FSLN o, popularmente, los sandinistas) es donde Ortega emergió como líder en la campaña de resistencia urbana contra las fuerzas entrenadas por los Estados Unidos, de la familia Somoza, pero, en 1967 fue encarcelado por robo a un banco y luego exiliado a Cuba durante siete años. Los sandinistas llegaron al poder en 1979 derrocando a Anastasio Somoza, y Ortega fue elegido presidente en 1984. Los primeros años en el cargo de Ortega estuvieron dominados por la guerra civil y la agitación de las facciones. Además, el presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan condenó al FSLN y a Ortega por su ideología marxista y sus estrechos vínculos con la Unión Soviética y Fidel Castro de Cuba.
En Julio pasado, En medio de una de las crisis políticas más fuertes de su historia reciente, Nicaragua conmemoró  39 años desde que la revolución sandinista puso a fin al régimen de los Somoza.  Las celebraciones estuvieron signadas por las denuncias de excesos en la corrupción y en  la represión ordenada por el presidente Daniel Ortega. Miles de manifestantes en todo el país han exigido su renuncia y la de su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo quien además de ser acusada de brujería está acusada de ser una gran malversadora de los caudales públicos del país. Ella dirige la Policía Secreta y la Policía Política. También, están pidiendo elecciones anticipadas. Estas protestas han significado que desde mayo hasta ahora, más de 400 manifestantes antigubernamentales hayan sido reportados muertos en las calles de Nicaragua y miles más han resultado heridos. La mayoría de los asesinados han sido estudiantes.
Debido a esto Ortega, a sus 72 años, está lejos de aquel idolatrado luchador por la libertad que llegó a ser en la lucha por la democracia en los años 70. En vez de eso se le está comparando con los Somoza, la dinastía de brutales gobernantes que ayudó a derrocar a fines de los 1970, cuando era guerrillero sandinista. El problema con estos socialistas revolucionarios es que son rápidamente corrompidos por el poder; eso le sucedió a Chávez y a Maduro, a Evo Morales, entre otros.
La crisis comenzó cuando el líder sandinista, creyéndose incapaz de ser rechazado por su población, la cual ha permitido los abusos por muchos años introdujo reformas a la seguridad social, eliminando pensiones y otros derechos adquiridos por los trabajadores lo cual se transformó en un detonante social. La iniciativa gubernamental incrementaba los impuestos y terminaba las pensiones. Eso hizo estallar una ola de protestas espontáneas en todo el país
Tras varios intentos de iniciar un diálogo nacional, se llegó a la contundente respuesta de Ortega: él desplegó a las “turbas”, policiales y grupos de partidarios del gobierno fuertemente armados. Se disparó impunemente  a los manifestantes en las calles y cuando los estudiantes establecieron tres campamentos de protesta en las universidades, fueron asediados. Las semanas de protestas y derramamiento de sangre conmocionaron millones de nicaragüenses.
Los paramilitares, obviamente, negaron el gran número de víctimas cuando hablan con la prensa, los testigos y grupos de derechos humanos que han estado monitoreando los eventos dicen que más de 400 personas han muerto en incidentes separados. Por otra parte, el violento gobierno de Ortega ha comenzado a reprimir a la prensa con mano de hierro. Las amenazas a los periodistas son físicas, detención, advertencia de cierres a periódicos,  radioemisoras, y TV, medidas ilegítimas de presión sobre los propietarios de los medios, etcétera. Según la Fundación Violeta Chamorro en las últimas semanas  se han llevado a cabo sobre la prensa independiente una innumerable presión y prsecusión.
Ortega y su gobierno son fuertes aliados de Cuba, Venezuela, Bolivia (ahora México) de Turquía y del Frente Polisario y continuará intensificando la represión en contra de los opositores.
Lo que comenzó como meras protestas contra una reforma a la seguridad social, mal recibida por trabajadores y empleadores, fue escalando a peticiones que incluyeron la salida de Ortega y de su esposa “la bruja” Rosario Murillo de quien se dice que tiene el mismo poder que el Presidente. Se trató de mediar por parte de la Iglesia Católica, mayoritaria en el país centro americano pero, el diálogo fracasó pues los Obispos fueron atacados y agredidos por los grupos oficialistas.
La situación económica de Nicaragua es muy grave, al punto de llegar casi a la de Venezuela y, el gobierno ha decidido de llamar nuevamente al diálogo para bajar un poco la temperatura a la gran tensión social existente debido al aumento de la represión y se cree que el gobierno de Ortega y Murillo endurezcan aún más sus políticas represoras.
Reporteros sin Fronteras, una organización internacional de defensa de la libertad de expresión, alertó en estos días, por medio de un comunicado de que hay “peligro de una extinción progresiva” de la libertad de prensa en Nicaragua ya que el “gobierno de Ortega reprime las voces disidentes”. Ortega obstruye a la prensa y la policía nicaragüense  “ahora emprende directamente acciones violentas  contra los periodistas que consideran demasiado críticos con el Gobierno”.
El gobierno de Ortega, basándose en el madurismo venezolano legisló en contra “del odio”, sin especificar claramente a qué se refiere. Por ejemplo, esta Ley se aplicó en contra de Miguel Mora, director de la televisora 100% Noticias, quien además de haber sido agredido por policías fue acusado ante tribunales (manejados por el Poder Ejecutivo) de “incitación al odio y la violencia” y de “promover el golpismo y terrorismo”, esto debido a que el medio televisivo informó sobre la represión policial  y paramilitar. Pero eso no es todo, el canal de TV ha sido asaltado, le han robado equipos y le han prohibido transmitir durante varios días.
En provincias ha sucedido casi lo mismo con las radioemisoras, las cuales han sido atacadas y saqueadas por policías y paramilitares adeptos al régimen. Los periodistas obviamente denuncian estos atropellos ante los organismos internacionales como la Comisión de DD.HH. de la OEA, la Sociedad Interamericana de Prensa, organismos realmente preocupados por la situación pero, Ortega como Maduro tiene oídos sordos. Ortega al parecer no tiene interés de en resolver la crisis. Ante esto, un filósofo latinoamericano dijo lo lamentable con estos individuos como Maduro y Ortega es que no dejarán sus gobiernos y prefieren suicidarse antes de hacerlo.
 
E-mail: conchamh@gmail.com

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