País agrícola de calidad Por Dr. Mohamed Bouissef Rekab

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Los países del Sahel pueden aprovechar la gran experiencia de Marruecos en el ámbito agrícola (Economista)

 

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Cicerón (106 a.C. – 43 a.C.; jurista, político, filósofo y gran orador romano) dijo lo siguiente: “La agricultura es la profesión propia del sabio, la más adecuada al sencillo y la ocupación más digna para todo hombre libre”.Marruecos está situado en el norte de África, en la esquina más occidental del norte del continente africano. En un comunicado del FMI se dice de nuestro país de que es “un pilar del desarrollo en la región”. Hay en Marruecos  un crecimiento económico muy claro y contundente porque la política actual es respetar el progreso en todas sus condiciones y aplicar la gestión eficaz de la estrategia monetaria internacional.En la tabla de densidad poblacional, Marruecos está en la posición 39 en una lista de 196 países: hay alrededor de 82 habitantes por km cuadrado, lo que ofrece una tranquilidad en cuanto a la consistencia regional. El clima de nuestro país es un don divino: el sol que nos baña casi todos los días del año, permite una gran seguridad en cuanto a alcanzar los objetivos proyectados por los responsables del sector que hoy debatimos.Todo el mundo sabe que la economía de nuestro país se basa en un sector estratégico muy importante: la agricultura (la plataforma del hombre libre). Este sector genera alrededor del 20% del PIB nacional y un importantísimo número de puestos de trabajo: más de cuatro millones y medio de empleos directos, además de unos 150.000 puestos de trabajo en el sector agroalimentario, lo que permite garantizar la seguridad alimentaria de más de 36 millones de personas marroquíes –además de los miles de seres que consumen nuestros productos en el extranjero-. Este sector ofrece al país la posibilidad de importantes intercambios económicos con el exterior.La necesidad de mantener el florecimiento de este sector ha llevado a los responsables a pensar seriamente en el desarrollo de la irrigación: hay en la actualidad en el país más de 90 grandes presas que permiten irrigar una gran extensión agrícola. Cada vez menos se depende de las buenas o malas condiciones climatológicas porque el agua que se acumula en los pantanos a lo largo de las épocas lluviosas, ayuda a erradicar este sometimiento a las vueltas de los cambios climáticos. Además, el sector agrícola ha lanzado un enorme plan para la construcción de 1000 pequeñas presas a lo largo y ancho del país, que estarán finalizadas en el 2030; la capacidad de retención de estos pantanos ofrecerá agua a más de 23.000 hectáreas.Estos esfuerzos en el sector agrícola llevan a nuestro país a enfrentarse a los grandes retos que tiene delante y que está obligado a vencer: erradicar el analfabetismo en todas las regiones nacionales, luchar contra la cruel mortalidad infantil (sobre todo en el mundo rural), permitir el acceso a toda la población nacional a los servicios públicos más básicos, tales como tener vía abierta al abastecimiento de agua potable, poder disfrutar de la electricidad y de tener cerca centros de salud y escuelas, sentirse protegida por la presencia de cuerpos de la policía, bomberos, y de los servicios judiciales. Alcanzar estos objetivos de importancia vital, dará fuerza al sector agrícola y eliminará la amenaza de desestabilización del desarrollo económico y social de todo el país. Todo depende de nosotros mismos.En este aspecto, SM el Rey Mohamed VI está mostrando una nueva cara de Marruecos con su gran esfuerzo de hacer de Marruecos un país moderno y estable. El objetivo principal es que la calidad de vida de los marroquíes (y de los extranjeros afincados en el país) mejore en todos los aspectos y niveles sociales, permitiendo que el progreso siga su ritmo de aceleración programado.Nuestro país exporta productos agropecuarios en grandes cantidades a numerosos países europeos y otros continentes, en especial se mandan cítricos; pero también se exportan hortalizas frescas y en conserva, tales como el tomate, el calabacín, la berenjena, el pepino y la judía verde, además de otras verduras y legumbres. La flor es uno de los productos que más se está cultivando, sobre todo en la región de Agadir; la aceptación de las flores marroquíes es cada vez mayor.La intención de esta parrafada es para dejar constancia de que nuestro país ofrece productos de calidad a todos los países que firman acuerdos con él. Los principios de eficacia y seguridad en la producción son serios y respetan todos los protocolos de los acuerdos.
Dr. Mohamed Bouissef Rekab
Escritor/Analista

Cicerón (106 a.C. – 43 a.C.; jurista, político, filósofo y gran orador romano) dijo lo siguiente: “La agricultura es la profesión propia del sabio, la más adecuada al sencillo y la ocupación más digna para todo hombre libre”.

Marruecos está situado en el norte de África, en la esquina más occidental del norte del continente africano. En un comunicado del FMI se dice de nuestro país de que es “un pilar del desarrollo en la región”. Hay en Marruecos  un crecimiento económico muy claro y contundente porque la política actual es respetar el progreso en todas sus condiciones y aplicar la gestión eficaz de la estrategia monetaria internacional.

En la tabla de densidad poblacional, Marruecos está en la posición 39 en una lista de 196 países: hay alrededor de 82 habitantes por km cuadrado, lo que ofrece una tranquilidad en cuanto a la consistencia regional. El clima de nuestro país es un don divino: el sol que nos baña casi todos los días del año, permite una gran seguridad en cuanto a alcanzar los objetivos proyectados por los responsables del sector que hoy debatimos.

Todo el mundo sabe que la economía de nuestro país se basa en un sector estratégico muy importante: la agricultura (la plataforma del hombre libre). Este sector genera alrededor del 20% del PIB nacional y un importantísimo número de puestos de trabajo: más de cuatro millones y medio de empleos directos, además de unos 150.000 puestos de trabajo en el sector agroalimentario, lo que permite garantizar la seguridad alimentaria de más de 36 millones de personas marroquíes –además de los miles de seres que consumen nuestros productos en el extranjero-. Este sector ofrece al país la posibilidad de importantes intercambios económicos con el exterior.

La necesidad de mantener el florecimiento de este sector ha llevado a los responsables a pensar seriamente en el desarrollo de la irrigación: hay en la actualidad en el país más de 90 grandes presas que permiten irrigar una gran extensión agrícola. Cada vez menos se depende de las buenas o malas condiciones climatológicas porque el agua que se acumula en los pantanos a lo largo de las épocas lluviosas, ayuda a erradicar este sometimiento a las vueltas de los cambios climáticos. Además, el sector agrícola ha lanzado un enorme plan para la construcción de 1000 pequeñas presas a lo largo y ancho del país, que estarán finalizadas en el 2030; la capacidad de retención de estos pantanos ofrecerá agua a más de 23.000 hectáreas.

Estos esfuerzos en el sector agrícola llevan a nuestro país a enfrentarse a los grandes retos que tiene delante y que está obligado a vencer: erradicar el analfabetismo en todas las regiones nacionales, luchar contra la cruel mortalidad infantil (sobre todo en el mundo rural), permitir el acceso a toda la población nacional a los servicios públicos más básicos, tales como tener vía abierta al abastecimiento de agua potable, poder disfrutar de la electricidad y de tener cerca centros de salud y escuelas, sentirse protegida por la presencia de cuerpos de la policía, bomberos, y de los servicios judiciales. Alcanzar estos objetivos de importancia vital, dará fuerza al sector agrícola y eliminará la amenaza de desestabilización del desarrollo económico y social de todo el país. Todo depende de nosotros mismos.

En este aspecto, SM el Rey Mohamed VI está mostrando una nueva cara de Marruecos con su gran esfuerzo de hacer de Marruecos un país moderno y estable. El objetivo principal es que la calidad de vida de los marroquíes (y de los extranjeros afincados en el país) mejore en todos los aspectos y niveles sociales, permitiendo que el progreso siga su ritmo de aceleración programado.

Nuestro país exporta productos agropecuarios en grandes cantidades a numerosos países europeos y otros continentes, en especial se mandan cítricos; pero también se exportan hortalizas frescas y en conserva, tales como el tomate, el calabacín, la berenjena, el pepino y la judía verde, además de otras verduras y legumbres. La flor es uno de los productos que más se está cultivando, sobre todo en la región de Agadir; la aceptación de las flores marroquíes es cada vez mayor.

La intención de esta parrafada es para dejar constancia de que nuestro país ofrece productos de calidad a todos los países que firman acuerdos con él. Los principios de eficacia y seguridad en la producción son serios y respetan todos los protocolos de los acuerdos.

 

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