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“PALABRAS” Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón (Argentina)

Tribuna infomarruecos.ma

Las palabras no son buenas ni malas. Sólo significan cosas y, esas cosas, sí, a veces son buenas, a veces malas y muchas veces ni una cosa ni la otra sino según cómo se la vea.

Ciego es una palabra que puede estar cargada de ternura, como aquel “Ciego incomparable, de un verso de Carriego, que fuma, fuma y fuma, sentado en el umbral”. También se le dice ciego al que no quiere ver, o al que ve bien y de puro abriboca no se fija.

A un papanatas se le dice che, no seas tan ciego, fíjate lo que estás haciendo. Eso lleva a que algunos estimen como denigrante a la palabra ciego, que simplemente nombra, y prefieran no vidente, que describe. Yo tengo amigos a los que les digo turco sin necesidad de que el término conlleve un especial aprecio, y tampoco ningún desprecio. Son turcos, lo que implica además un honor por los historiales de su estirpe, de su casta, de su ascendencia y eso es, simplemente, un dato de la realidad. Un viejo adagio castellano dice: Que hay que cuidarse de ñatos, rubios y zurdos, pues se los suponía falsos.

Pero: Ser ñatos y rubios sólo indica una cierta ascendencia, y ser zurdo ni siquiera eso. Pero ñatos, rubios y zurdos son individuos que difieren de los demás, cometen la falta de ser distintos, y lo distinto se nota. Aquí en mi provincia podemos decirle negro a uno, y me lo dicen a mí, porque el negro se nota, se distingue. En un ambiente africano no vamos a decirle negro a nadie porque siendo la negrura un factor común el nombre no distingue, y los nombres sirven, precisamente, para eso, para distinguir, para discriminar, para separarlo a uno de los demás. He tenido la suerte del maravilloso acierto con que mis padres me criaron. Cuando era chico, los otros changos que jugaban conmigo, para cargarme, me quitaban la muleta, me dejaban en inferioridad de condiciones, como chicos, lo hacían con toda inocencia, sin fijarse la supuesta pillería que eso implicaba.

A los grandes, de verlo, seguramente se les partía el corazón y hubieran querido intervenir en mi defensa. Mis padres acertaron. No…que se defienda él; que se dé maña; que aprenda que hay diferencias que debe superar. Y bueno, el resultado es tratar de ser siempre un hombre que quiere superarse.

Si me hubieran tratado distinto, quizás se habría fomentado que me considerara un pobrecito, discapacitadito, al que hay que protegerlo y mimarlo, y habría quedado marginado. Lo que no debe confundirse con las leyes que protegen al diferente que se debe aplicar por simplemente ser una norma que  tiene que ser cumplida. En fin, amigos lo que puedo aseverar y nunca dejen de creer que las palabras a través de escritos, poemas y poesías pueden y deben cambiar al mundo.

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