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Para Argentina y para otras potencias económicas, Marruecos es socio estratégico en África  Por Hassan Achahbar

La vicepresidenta argentina Gabriela Michetti encabezó a mediados del presente mes de julio una reducida comitiva oficial que realizó una primera gira africana con etapas en Marruecos y Egipto con el objetivo de profundizar la cooperación existente e identificar nuevas oportunidades de negocios con los dos países, ambos calificados de “socios estratégicos”.

Esta es una nueva misión de Michetti en el exterior, en representación del Presidente Mauricio Macri, desde que ambos tomaron posesión de su respectivo cargo el 10 de diciembre de 2015. Las primeras, también de marcado carácter económico e igual de delicadas, las realizó en 2016 por Asia (Corea del Sur y Japón) y por el Golfo arábigo (Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Qatar).
No obstante su importancia, este viaje de Michetti pasó casi inadvertido en los medios de comunicación tanto de Argentina como de Marruecos. En ambas capitales hubo poca información oficial y la propia Michetti optó por un perfil bajo, lo justo como para instalar un gran tema para el debate: “Marruecos es un socio estratégico de la Argentina en África”.

 En general, las relaciones económicas, comerciales y de inversión entre Argentina y el África han sido y siguen siendo bastante limitadas en cuanto a diversificación de productos y mercados en comparación con el vecino brasileño, siendo Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Nigeria, Angola y Sudáfrica sus principales socios en el continente.

Por razones históricas de todos conocidas, la Argentina del siglo XX, la de la abundancia, no necesitó de promover sus productos en mercados no tradicionales, fuera de Europa, Estados Unidos y Sudamérica, por lo que en la presente coyuntura de escasez y en la era de la globalización, requiere de mayores esfuerzos y empuje en la competencia por los nuevos mercados.
Tal realidad se relaciona asimismo con un menor despliegue de las representaciones argentinas en el continente, cubriendo apenas una docena de capitales, casi la mitad del número de las embajadas de Brasil y hasta de Venezuela y Cuba.
Por eso, el gobierno argentino intenta ponerse al día en sus relaciones con el continente como bien lo explicó la embajadora en Rabat, María Fernanda Cañas: “Argentina tiene la ambición de ir más allá en sus relaciones con África. Lo tenemos en la cartera, con el interés de abrir nuevas embajadas en el continente y tan pronto como sea posible se va a proceder. Dentro del ámbito de la cooperación del ministerio de relaciones exteriores, la prioridad está en África”.
“Vale destacar que para la cooperación dentro de este ámbito en el periodo 2016-2020 África ha sido designada como prioritaria”, dijo Cañas en entrevista con Infomarruecos, el pasado abril.
“Efectivamente todos nuestros focos están dirigidos hacia África y vemos un potencial enorme y en cuanto esto se pueda implementar, las primeras embajadas a ser abiertas y que ya están pensadas, serán para África”, enfatizó. Agregó que “Marruecos ha estado en los últimos años en la implementación de su política hacia el África” y que “con tanta fuerza se ha transformado realmente como una plataforma que sirve para incorporarse al mundo africano subsahariano y que a nosotros nos resultaría muy útil”.
También evocó la importancia del comercio triangular en el marco de una cooperación Sur-Sur con terceros países africanos y latinoamericanos: “Lo que nuevamente nos une con Marruecos es que ambos países estamos desarrollando una visión hacia una cooperación Sur-sur. Ambos países están focalizando y reforzando esta cooperación y dentro de ella, por eso digo que tenemos el mismo objetivo, se puede desarrollar no solo entre dos países sino en forma triangular, con un tercer país ya sea en África o en América latina”.
Así se presentaba el contexto previo a la visita de Michetti a Rabat donde la vicepresidenta argentina, además de los encuentros con miembros del ejecutivo, se reunió con dirigentes empresariales y con el presidente de la cámara de consejeros (senadores), Hakim Benchemah.
“Marruecos nos presenta la oportunidad de encontrar futuros y nuevos mercados en África. El Presidente de la Cámara de Consejeros se mostró muy interesado en la proyección económica de la Argentina y nos comprometimos a seguir trabajando a nivel ejecutivo y legislativo para profundizar las relaciones bilaterales en materia de comercio y agricultura”, aseveró la vicepresidenta.
En declaración a la prensa, tras una audiencia con el jefe de gobierno, Saadeddine Othmani, y luego de reunirse con los ministros marroquíes de industria, agricultura y turismo, Michetti comentó que Marruecos “es la puerta de entrada para otros países en ese continente”, y adelantó en la misma línea, que Buenos Aires evalúa la posibilidad de que Casablanca sea su puerto de entrada hacia el África. “Evaluamos la posibilidad de que Casablanca sea un puerto de entrada hacia el resto de los países africanos e hicimos hincapié en la posibilidad de exportación de carnes, frutas, aceites, maquinaria agrícola, autopartes y lácteos”.
Opinó que la integración de Marruecos a la Unión Africana podría ser clave para la Argentina, como una puerta de acceso a otros países y mercados y señaló además, el interés en retomar las negociaciones entre Marruecos y el bloque sudamericano Mercosur con la idea de analizar una eventual complementación económica en el sector de autopartes. “La integración (argentina) con Marruecos es una oportunidad para nuestro país dado que ellos hoy tienen acceso a mercados que nosotros no y que, además, no pueden abastecer únicamente con su producción”, asentó por su parte el secretario de Estado Ricardo Negri, quien además, recordó que Marruecos es un gran productor y uno de los principales exportadores de fosfatos y que Argentina evalúa importar fósforo para fertilizantes debido al fuerte aumento de su producción agrícola y la necesidad de saneamiento de los suelos.
Argentina y otras grandes potencias económicas de Latinoamérica y del mundo apuestan por Marruecos más que por cualquier país de su entorno africano porque lo consideran socio serio y creíble. Recordemos que la exministra argentina de relaciones exteriores, Susana Malcorra, viajó a Argel el último fin de semana del pasado febrero, en una inesperada visita de trabajo (fuera de protocolo), con el mismo objetivo de “fortalecer las relaciones tradicionales de amistad, de solidaridad y de cooperación entre los dos países”.
Sin embargo, con todo su talento de gran negociadora y su larga experiencia en el ámbito de los negocios, Malcorra se tuvo que ir de Argel con las manos vacías. La ministra prolongó 24 horas su estadía en el país africano para ver si sacaba algo positivo a su propuesta de avanzar en acuerdos puntuales en los campos energético, industrial y agroindustrial. Su misión no resultó simplemente por incompatibilidad en las prioridades de ambas partes.
 
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