Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Para Tabboune, “el Polisario es casi dogmático” II- El Polisario, no los saharauis

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Ya quedan muy pocos que creen aun a Argelia y a su Polisario. En este gulag argelino de Tinduf es tema de constante candencia. La gente ha acabado por descubrir el verdadero rostro de Argelia. La gente ha acabado por descubrir que no es fácil esperar un mejor régimen en Argel. La gente acaba de descubrir que con los servicios de inteligencia militar y civil argelinos se cambia de perro pero se mantiene el bozal.

La gente es consciente de que, de encontrar el medio de recuperar parte, por más ínfima que sea, de su mala inversión en el no menos malo Polisario, Argelia se comprendería “perfectamente” con Marruecos. Pero este último país, fiel a sus hijos secuestrados en los campamentos argelinos de Tinduf y tratados como rehenes en eventuales negociaciones, insiste en que, primero “liberar a los secuestrados, luego hablamos”.

Las poblaciones de estos tristes campamentos argelinos de Tinduf tenemos a Marruecos y su honestidad moral y política. Sabemos que la apuesta argelina está perdida de antemano y que nuestro destino lo debemos surcar nosotros y no el Polisario que representa menos del 2% de los saharauis.

Ni a Argelia ni a sus asalariados les interesa que se sepa que hasta la ONU no reconoce al Polisario como frente de liberación, ¡menos aun como “Estado”.

Como diría el viejo Mahfud: “Aquí estamos en esta seudo república de Tinduf y de aquí no saldremos nunca, aunque lo desee Argelia”.

Los errores se pagan a veces muy caro.

 

 

 

 

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