Paradas para soñar: 6.-Asilah  Por MARILUZ

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Asilah es una ciudad que, a pesar de su gran interés, resulta mucho más abarcable que otras localidades turísticas del norte de país. La mayor parte de la culpa la tiene su medina, que además de ser la más cuidada de todo Marruecos, abarca la mayoría de los sitios de importancia; es gracias a esta pequeña joya que podremos disfrutar y conocer lo mejor que ofrece la ciudad en apenas una tarde.

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  Como toda medina, su perímetro lo protege una muralla, y varias son las puertas de acceso para atravesarla. En nuestro caso, comenzaremos el recorrido traspasando el umbral de la Bab El Kasba, situada al norte, por disponer de una gran bolsa de aparcamientos y ser, casi con total seguridad, el lugar donde pongáis el primer pie la mayoría de los que visitéis la ciudad. La Gran Mezquita (actualmente está en reconstrucción)     Nada más entrar por la puerta, a mano izquierda veremos el primer monumento: La Gran Mezquita, en la que destacará su blanco alminar octogonal, lo que ayuda más si cabe a que la medina tenga ese aspecto homogéneo. Frente a ésta se encuentra el Centro Hassan II, dedicado a exposiciones, congresos y conferencias y que adquiere especial relevancia en verano, cuando se produce el Festival Cultural Internacional.      Si además sois de los que nada más volver, la primera pregunta que os dirige vuestra familia es qué recuerdo le habéis traído, podréis tachar la tarea de vuestra lista desde bien temprano, aprovechando que junto a la entrada a la mezquita hay una arcada con varios puestos llenos de souvenirs.Borj Al Kamra     Uno de los principales elementos característicos de la muralla que rodea a Asilah, construida a finales del siglo XV por los portugueses, son los bastiones y torres que la flanquean, siendo la Borj Al Kamra de las más representativas.    Al terminar la calle donde se encuentra la mezquita la encontraremos a nuestra mano derecha. Esta torre además tiene la función de presidir y dignificar la plaza Ibn Khaldun, lugar perfecto para hacer una parada en el camino y tomarse un té en sus terrazas, pedir el zumo de naranja natural que ofrecen en los puestos ambulantes o hacerse un tatuaje de henna. Cementerio y Mausoleo de Sidi Ahmed El Mansur     Continuando por la calle a nuestra derecha, y siempre con la muralla y el mar como telón de fondo, nos encontraremos numerosas pinturas adornando las paredes, lo que nos ayudará a recordar el marcado carácter bohemio y cultural de la ciudad.     Iremos atravesando arcos y una fuente decorada con azulejos a nuestra izquierda, lugar ideal para hacerse una foto, hasta llegar a una escalinata; una vez sorteado el primer tramo, subiremos la escalera que hay a su derecha, la cual nos conducirá al cementerio de Sidi Ahmed El Mansur. Sin embargo, y siendo honesta, lo más probable es que os deis de bruces con una puerta verde bloqueando el acceso, ya que tiene un horario de apertura irregular, por decirlo suavemente (la mayoría de las veces lo he encontrado abierto en Domingo, por la mañana principalmente).Aun así, y a pesar de que no podáis acercaros, desde el lugar que os indico a continuación podremos apreciar el colorido catálogo de cerámicas que lo definen, así como la cúpula del mausoleo.Mirador de Craquea (hace unos días fue cerrado por restauración)     Al salir del cementerio, seguiremos subiendo las escalinatas hasta llegar al mirador de Caraquia (también conocido, simplemente, como mirador de Asilah). Una vez estemos en él, seguramente nos invada cierta sensación de Déjà vu, ya que la vista que se nos presentará ha sido numerosamente fotografiada, siendo una de la más representativas de la localidad; no es de extrañar, puesto que desde aquí se puede apreciar en su conjunto el acantilado, la muralla y la medina de blanco inmaculado que definen al lugar. Asimismo, suele ser lugar de esparcimiento de sus habitantes, por lo que es común encontrarse a varios hablando y disfrutando de las vistas; de hecho he llegado a ver hasta excursiones escolares con el profesor explicando la historia de la ciudad.    Como nota negativa, antes se podía acceder al acantilado desde una puerta de acceso a los pies de la escalinata, pero en mis últimas visitas he podido apreciar que, por motivos de seguridad, la han bloqueado. Y aunque me apene me parece lógico, pues era habitual ver a niños ofreciéndose a tirarse desde el mirador a turistas a cambio de una propina.Volviendo al punto de partida     Lo que he descrito a grandes rasgos son, a mi parecer, los lugares más importantes que ver en Asilah. Sin embargo, sería un error pretender dar por finalizada la visita ya que, y como siempre digo, una ciudad de Marruecos no se conoce hasta que uno no callejea a conciencia y, de paso, se pierde dos o tres veces por su medina.     Si no es la primera ciudad de Marruecos que recorréis os sorprenderá que, frente a otras zonas donde lo más ofrecido son especias y souvenirs varios, en este caso las tiendas se inundan de acuarelas y otras obras que nos ofrecerán los numerosos artistas que se han instalado en esta ciudad.     Además, será una manera original de volver al punto de partida y evitar desandar lo andado. Para ello, y una vez que salgamos del mirador, sólo tendremos que preocuparnos por seguir a nuestra derecha, teniendo siempre la muralla como referencia; así, y después de un rato, volveremos a nuestro lugar de origen.Alargando la visita: las playas de Asilah     Si nuestro planning lo permite, siempre podremos aprovechar para disfrutar un poco más de la ciudad y dar un agradable paseo por sus playas. Tendremos dos opciones: la primera, más tranquila, y la segunda más divertida y atrevida.      La tranquila se resume en ir andando por el paseo marítimo que hay frente a la puerta de acceso a la medina; una vez que termine llegaremos al espigón, donde podremos tomar algo en los bares de la zona, o bien continuar hacia la playa que le sigue, donde suele haber camellos para quienes quieran hacerse una fotografía.     La divertida es hablar con el conductor de un carro-taxi y hacer el trayecto en este medio. Os lo pasaréis genial, será algo para recordar y os costará como mucho diez dírhams por persona, lo que vale a un euro.     Para terminar el día, os aconsejo ver el atardecer en esta playa, seguro que os encantará y será la guinda perfecta para acabar nuestra visita a Asilah!Información sobre el autor: Me llamo Mariluz Bejarano, soy ceutí de nacimiento y, además de ser una de mis principales pasiones desde pequeña, tengo la suerte de que Marruecos se haya convertido también en mi trabajo. Además de diplomada en turismo, soy agente de viajes, gerente y redactora en “Siente Marruecos”. 
Mariluz redactora en “Siente Marruecos”.

  Como toda medina, su perímetro lo protege una muralla, y varias son las puertas de acceso para atravesarla. En nuestro caso, comenzaremos el recorrido traspasando el umbral de la Bab El Kasba, situada al norte, por disponer de una gran bolsa de aparcamientos y ser, casi con total seguridad, el lugar donde pongáis el primer pie la mayoría de los que visitéis la ciudad.

 La Gran Mezquita (actualmente está en reconstrucción)
     Nada más entrar por la puerta, a mano izquierda veremos el primer monumento: La Gran Mezquita, en la que destacará su blanco alminar octogonal, lo que ayuda más si cabe a que la medina tenga ese aspecto homogéneo. Frente a ésta se encuentra el Centro Hassan II, dedicado a exposiciones, congresos y conferencias y que adquiere especial relevancia en verano, cuando se produce el Festival Cultural Internacional.
      Si además sois de los que nada más volver, la primera pregunta que os dirige vuestra familia es qué recuerdo le habéis traído, podréis tachar la tarea de vuestra lista desde bien temprano, aprovechando que junto a la entrada a la mezquita hay una arcada con varios puestos llenos de souvenirs.
Borj Al Kamra
     Uno de los principales elementos característicos de la muralla que rodea a Asilah, construida a finales del siglo XV por los portugueses, son los bastiones y torres que la flanquean, siendo la Borj Al Kamra de las más representativas.
    Al terminar la calle donde se encuentra la mezquita la encontraremos a nuestra mano derecha. Esta torre además tiene la función de presidir y dignificar la plaza Ibn Khaldun, lugar perfecto para hacer una parada en el camino y tomarse un té en sus terrazas, pedir el zumo de naranja natural que ofrecen en los puestos ambulantes o hacerse un tatuaje de henna.
 Cementerio y Mausoleo de Sidi Ahmed El Mansur
     Continuando por la calle a nuestra derecha, y siempre con la muralla y el mar como telón de fondo, nos encontraremos numerosas pinturas adornando las paredes, lo que nos ayudará a recordar el marcado carácter bohemio y cultural de la ciudad.
     Iremos atravesando arcos y una fuente decorada con azulejos a nuestra izquierda, lugar ideal para hacerse una foto, hasta llegar a una escalinata; una vez sorteado el primer tramo, subiremos la escalera que hay a su derecha, la cual nos conducirá al cementerio de Sidi Ahmed El Mansur. Sin embargo, y siendo honesta, lo más probable es que os deis de bruces con una puerta verde bloqueando el acceso, ya que tiene un horario de apertura irregular, por decirlo suavemente (la mayoría de las veces lo he encontrado abierto en Domingo, por la mañana principalmente).
Aun así, y a pesar de que no podáis acercaros, desde el lugar que os indico a continuación podremos apreciar el colorido catálogo de cerámicas que lo definen, así como la cúpula del mausoleo.
Mirador de Craquea (hace unos días fue cerrado por restauración)
     Al salir del cementerio, seguiremos subiendo las escalinatas hasta llegar al mirador de Caraquia (también conocido, simplemente, como mirador de Asilah). Una vez estemos en él, seguramente nos invada cierta sensación de Déjà vu, ya que la vista que se nos presentará ha sido numerosamente fotografiada, siendo una de la más representativas de la localidad; no es de extrañar, puesto que desde aquí se puede apreciar en su conjunto el acantilado, la muralla y la medina de blanco inmaculado que definen al lugar.
 Asimismo, suele ser lugar de esparcimiento de sus habitantes, por lo que es común encontrarse a varios hablando y disfrutando de las vistas; de hecho he llegado a ver hasta excursiones escolares con el profesor explicando la historia de la ciudad.
    Como nota negativa, antes se podía acceder al acantilado desde una puerta de acceso a los pies de la escalinata, pero en mis últimas visitas he podido apreciar que, por motivos de seguridad, la han bloqueado. Y aunque me apene me parece lógico, pues era habitual ver a niños ofreciéndose a tirarse desde el mirador a turistas a cambio de una propina.
Volviendo al punto de partida
     Lo que he descrito a grandes rasgos son, a mi parecer, los lugares más importantes que ver en Asilah. Sin embargo, sería un error pretender dar por finalizada la visita ya que, y como siempre digo, una ciudad de Marruecos no se conoce hasta que uno no callejea a conciencia y, de paso, se pierde dos o tres veces por su medina.
     Si no es la primera ciudad de Marruecos que recorréis os sorprenderá que, frente a otras zonas donde lo más ofrecido son especias y souvenirs varios, en este caso las tiendas se inundan de acuarelas y otras obras que nos ofrecerán los numerosos artistas que se han instalado en esta ciudad.
     Además, será una manera original de volver al punto de partida y evitar desandar lo andado. Para ello, y una vez que salgamos del mirador, sólo tendremos que preocuparnos por seguir a nuestra derecha, teniendo siempre la muralla como referencia; así, y después de un rato, volveremos a nuestro lugar de origen.
Alargando la visita: las playas de Asilah
     Si nuestro planning lo permite, siempre podremos aprovechar para disfrutar un poco más de la ciudad y dar un agradable paseo por sus playas. Tendremos dos opciones: la primera, más tranquila, y la segunda más divertida y atrevida.
      La tranquila se resume en ir andando por el paseo marítimo que hay frente a la puerta de acceso a la medina; una vez que termine llegaremos al espigón, donde podremos tomar algo en los bares de la zona, o bien continuar hacia la playa que le sigue, donde suele haber camellos para quienes quieran hacerse una fotografía.
     La divertida es hablar con el conductor de un carro-taxi y hacer el trayecto en este medio. Os lo pasaréis genial, será algo para recordar y os costará como mucho diez dírhams por persona, lo que vale a un euro.
     Para terminar el día, os aconsejo ver el atardecer en esta playa, seguro que os encantará y será la guinda perfecta para acabar nuestra visita a Asilah!
Información sobre el autor:
 Me llamo Mariluz Bejarano, soy ceutí de nacimiento y, además de ser una de mis principales pasiones desde pequeña, tengo la suerte de que Marruecos se haya convertido también en mi trabajo. Además de diplomada en turismo, soy agente de viajes, gerente y redactora en “Siente Marruecos”.
 
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Mokhtar Gharbi المختـــار الغربـــي Periodista صحافـــــــــي Tánger طنجــــــة Tel. mobil 00212 676743345 الهاتف Tel fijo 00212 539308362 www.infomarruecos.ma
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