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Pedro Castillo. “Palabra de maestro”, Abdel-Wahed OUARZAZI Profesor de economía y analista

Anàlisis

 

Abdel-Wahed OUARZAZI
Profesor de economía y analista

Más allá del comunismo y de los populismos latinoamericanos, de Corea del Norte o de Argelia, la marroquinidad de las Provincias del Sur del Reino es indiscutible, histórica y jurídicamente.

Los populistas latinoamericanos confunden la ideología con el derecho internacional.

Así, mientras el ministro de Exteriores de Perú afirmaba el respeto a la integridad territorial de Marruecos, ahora su presidente lo ha desacreditado. Y el 8 de septiembre, el ministro Miguel Rodriguez Mackay, presentaría su dimisión irrevocable por “divergencias” con su presidente Castillo.

Al igual que Gustavo Petro, marxista de la teología de la liberación, el presidente peruano, Pedro Castillo, marxista-leninista-maoísta, y no se sabe cuántas cosas más, sacó los pies del tiesto aliñándose con el bloque comunista latinoamericano liderado por la dictadura totalitaria de Cuba.

Algunos populistas habían evolucionado desde la democracia hacia el totalitarismo y pretenden extenderse por toda América Latina. Al tiempo que incurren en permanentes contradicciones. Son incapaces de liberar al pueblo beréber de la Cabilia ocupado por Argelia, ni de condenar la invasión de un país soberano como Ucrania, así como la anexión ilegal de Crimea y demás territorios ucranianos.

Las decisiones de estos populistas tienen el mismo denominador, el totalitarismo. Pues el comunismo ya nadie lo practica. Y no es ninguna casualidad, el Polisario se creó bajo esa ideología totalitaria, a imagen y semejanza de su mentora Argelia. Es por ello que se revelan inconsecuentes para la causa soberana del Reino de Marruecos, por carecer de todo fundamento histórico o jurídico. Parecen más bien acciones reivindicativas de universitarios descontentos, en lugar de actos diplomáticos transcendentes.

Aparentemente estos extremistas encuentran en la cuestión del Sáhara marroquí una excusa para sus utópicas promesas electorales, insostenibles en la práctica, y un pretexto para redefinir su filiación comunista ante sus votantes.

Por lo demás, lo primero que hacen es retractarse de sus charlatanerías electorales. Castillo llegó desafiando a las élites, amenazando con reemplazar la economía de mercado por una « economía popular con mercados », sin precisar las bases de este nuevo modelo. También anunció la nacionalización de las minas, además de las empresas estratégicas del país.

Sin embargo, durante las tres semanas que duró el recuento de votos, por impugnaciones de la candidata Fujimori, Castillo no cesaba de mandar mensajes tranquilizando a los empresarios, desdiciéndose totalmente. Mientras, sus votantes se preguntaban dónde está esa “palabra de maestro”.

Los populistas viven ensoñados en una realidad paralela en base a un falso progresismo, cuando en verdad son unos auténticos retrógradas. Así, la teoría de Castillo sobre el maltrato y la violencia contra la mujer es tan extravagante como su teoría de “mercados populares”. Este maestro de escuela, que tenía la responsabilidad de educar a niños peruanos, afirmaba descaradamente en sus mítines que la violencia contra la mujer no es machismo, sino un comportamiento debido a la “ociosidad” que genera el propio Estado. Es decir, cuando el hombre se aburre, se lía a hostias con la mujer.

El caso es que Perú está resultando ingobernable. Ocho crisis de gobierno en un año, la última la del ministro de Exteriores Rodriguez Mackay. Pero la corrupción no cesa. La ciudadanía y la oposición piden elecciones anticipadas para salir de este atolladero institucional.

Por lejanía y, sobre todo, por desconocimiento de la historia, estos presidentes de la izquierda recalcitrante de América Latina han convertido la política en un circo. Nadie les toma en serio.

El Polisario no representa al pueblo saharaui, quien ya es libre en su tierra y la está auto gestionando bajo el liderazgo del rey Mohamed VI, con el apoyo del Gobierno y de toda la sociedad marroquí. Es cierto que hay una parte mínima, unos 30 mil verdaderos saharauis originarios del Sáhara marroquí, secuestrada en Tinduf por Argelia y bajo custodia del Polisario que ejerce de carcelero. Una población totalmente privada de sus derechos fundamentales y fuera del control de la ONU.

Lo que sí es consecuente es que Guatemala apoye firmemente el proyecto de autonomía y extienda la jurisdicción de su embajada, en Rabat, a Dajla, con un consulado que se añade ya a una cuarentena de países. El presidente de Kenia, que es a la vez presidente del Gobierno, revocó el reconocimiento de la pretendida república algero-polisaria, aunque después hubo un rifirrafe interno. En fin, la voluntad de expulsar al Polisario ha quedado bien clara.

El fanatismo ideológico de estos populistas no hace más que reforzar la marroquinidad de las Provincias del Sur del Reino, además de alejar a la Junta militar argelina del Atlántico y de las Islas Canarias. Y por supuesto, al final de sus mandatos, vendrán otros y darán otro giro, salvo que Petro (Colombia) o Castillo (Perú) dieran un golpe de Estado como en la Nicaragua del dictador Ortega o en la Venezuela del totalitario Maduro.

Es imposible impedir la libertad en una democracia. Y es ahí donde proliferan estos populistas, para después alcanzar el poder, desmontarlo todo y hundir a la población en la indigencia. No dudan en neutralizar a sus rivales con encarcelaciones arbitrarias y desapariciones forzosas. Seguidamente celebran falsas elecciones que ganan, obviamente, como las de Putin en territorio ucraniano.

De hecho, estos dictadores, respaldarán la ilegal anexión de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia. En fin, el totalitarismo no entiende de derecho internacional, sólo le interesa propagarse para atacar a la propia democracia.

Y si alguien de esta manada de violadores de los DD.HH y del derecho internacional, se me ocurre el dictador Chengriha y su marioneta en el poder político Tebboune (Argelia) o el presidente Petro (Colombia) o Castillo (Perú) o Maduro (Venezuela) o Diaz-Canel (Cuba) o Kim Jong-un (Corea del Norte) o el satánico Ebrahim Raïsi (Irán) o el propio carnicero Putin (Rusia), se cree en serio que el Reino de Marruecos va abandonar sus tierras ancestrales es que desconoce su milenaria historia.

La soberanía marroquí sobre sus Provincias del Sur es irreversible. “Marruecos está en su Sáhara y el Sahara está en su Marruecos hasta que Dios herede la tierra y su contenido”. Mohamed VI. “Palabra de Rey”.

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