América LatinaCrónicasFeatured

¿PODRÁ VOLVER LA LEPRA CON LA MISMA FUERZA QUE TUVO EN SIGLOS PASADOS? Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD. – Docente, Chile

Tribuna infomarruecos.ma

 

Se descubre que la lepra, antiguo flagelo de los humanos, que se creía casi extinguido, ataca a los chimpancés salvajes.

Kai Kupferschmidt, destacada periodista de la revista Sciencie y Nature informa en un detallado artículo que la científica conservacionista Kimberley Hockings estaba preocupada después de estudiar foros de Guinea Bissau que revelaron a varios chimpancés con terribles lesiones en la cara. Hockings le informó vía mail dice la periodista  al veterinario de vida silvestre Fabian Leendertz, quien trabaja en el Instituto Robert Koch en Berlín sobre su hallazgo a lo que el veterinario respondió: “NUNCA he visto esto en chimpancés.

 Después de esta experiencia, los dos investigadores llegan a una impresión sorprendente: los chimpancés en ambos sitios de África occidental sufren de lepra, una enfermedad nunca antes documentada en chimpancés salvajes. Sin embargo, las cepas parecen no estar relacionadas y es poco probable que provengan del contacto con humanos, argumentan los autores. El hallazgo podría indicar una fuente desconocida de lepra en la naturaleza y revelar nuevas pistas sobre una enfermedad aún misteriosa, tan misteriosa que es conocida desde hace unos 4 mil años, y siendo tan antigua es poco o casi nada lo que de ella se sabe. Es más, hasta hace poco tener lepra era un estigma para los enfermos.

Jacinto Convit destacado médico venezolano  después de muchos años de investigaciones logró obtener la vacuna contra la aciaga enfermedad. Gracias a sus trabajos, Venezuela se transformó en un centro de entrenamiento en lucha anti leprosa. Por su trabajo, Convit obtuvo en  1987 el Premio Príncipe de Asturias en su mención científica y técnica, concedido por el gobierno de España a las personas e instituciones iberoamericanas que han hecho significativos aportes en beneficio de la humanidad. A Convit, lamentablemente siempre se le negó el Premio Nobel de Medicina.

En la década de 1980 después de que una combinación de antibióticos que no fueron muy efectivos y casi ningún uso de la vacuna Covit los casos se desplomaron y el interés científico disminuyó junto con la enfermedad que comenzó a disminuir por causas naturales. Ignorar la lepra se suma a la falta de interés, dice Charlotte Avanzi, microbióloga de la Universidad Estatal de Colorado (CSU), Fort Collins. “Las bacterias que causan la enfermedad, Mycobacterium leprae y M. lepromatosis, recientemente descubierta, no pueden cultivarse en células en el laboratorio. La única forma de multiplicar el patógeno es inyectarlo en armadillos o en las patas de los ratones”.

Por mucho tiempo, por siglos, se pensó que la lepra solo afectaba a los humanos. Sin embargo, durante el último par de décadas, los científicos encontraron que el patógeno circula en armadillos de nueve bandas en las Américas y en ardillas rojas en el Reino Unido debido a que ambas especies albergan el mismo genotipo bacteriano, llamado 3I, que se ha relacionado con infecciones humanas en la Europa medieval. En ambos casos, el patógeno parece haber pasado de los humanos a los animales. Los científicos también han informado casos aislados de lepra en animales cautivos, incluidos los chimpancés.

La historia de los chimpancés salvajes parece ser muy diferente. Pues cuando un chimpancé llamado Woodstock en el Parque Nacional Taï en Costa de Marfil comenzó a mostrar signos de lepra, Leendertz decidió examinar muestras de heces y necropsias más antiguas de su biblioteca para detectar la enfermedad. “Encontró rastros de M. leprae en otro chimpancé que había sido asesinado por un leopardo en 2009”. Es así que cuando  los investigadores secuenciaron el genoma del patógeno, encontraron que era de un genotipo raro llamado 2F. “En Guinea-Bissau, los investigadores que recolectaron muestras fecales también tuvieron suerte: una muestra contenía suficiente bacteria para secuenciar su genoma completo, que era otro genotipo raro llamado 4N / O”.

Leendertz cree que es poco probable una transmisión reciente de lepra de humanos a chimpancés, ya que la enfermedad generalmente se propaga solo después de un contacto cercano y prolongado, y no se han conocido casos de lepra entre investigadores o asistentes locales. Además, que los genotipos responsables de ambos brotes casi no existen en los humanos, informaron los investigadores. Leendertz no descartará dos infecciones antiguas distintas de los seres humanos. Pero, concluye, « el escenario más probable es que haya algún reservorio de lepra no identificado ».

John Spencer, un inmunólogo que estudia la lepra en Universidad Estatal de Colorado, CSU, informa que actualmente hay mucha más evidencia « de que Mycobacterium leprae no se limita únicamente a la existencia en humanos, sino que tiene otros nichos a los que se ha adaptado ». ¿Qué quiere decir esto, qué la lepra ha comenzado a expandirse, nuevamente, en el mundo? El trabajo anterior ha insinuado esa idea, dice Anne Stone, genetista evolutiva de la Universidad Estatal de Arizona, dice que hace tiempo que sospecha que la bacteria de la lepra puede prosperar en otro reservorio, en parte debido al pequeño tamaño del genoma de la lepra y otras peculiaridades. « Eso es realmente una firma de algo que necesita vivir en otro organismo », dice ella. Esa firma parece remontarse a millones de años, a una época anterior a los humanos, lo que sugiere que la bacteria tenía otro huésped antes de que evolucionáramos.

“Los datos apuntan cada vez más a la posibilidad de que algo más que los humanos sea en realidad el anfitrión principal”, dice Stone. Podría ser un animal que cazan los chimpancés, por ejemplo, o la bacteria de la lepra podría incluso vivir en el medio ambiente. En otras palabras, aún nada está claro respecto a la aparición de la enfermedad.

“Los roedores son un contendiente principal para el anfitrión misterioso, dice Stone, aunque las amebas y algunos insectos también se han infectado con lepra en el laboratorio”. Leendertz y sus colegas planean estudiar todas estas posibilidades. Es una vía nueva e interesante para la investigación de la lepra, dice Avanzi. « Es una enfermedad muy difícil », dice. « Cualquier pista que podamos obtener de los animales o de cualquier lugar es realmente muy útil ».

Hockings dice:  por el momento, los chimpancés infectados parecen estar lidiando con su enfermedad, aunque uno está perdiendo peso,. Tratarlos no es realmente una opción, dice Leendertz. “Los seres humanos tienen que tomar antibióticos durante meses para tratar la lepra. Simplemente no puedes hacer eso con estos animales salvajes ». Por ahora, la enfermedad no parece poner en riesgo a los grupos en su conjunto, dice. « Pero es una amenaza adicional, por supuesto, además de la caza furtiva, la pérdida de hábitat y otras enfermedades ». En otras palabras, pareciera que la humanidad está destinada a luchar en contra de distintas pandemias aunque ellas no sean negocio para las empresas farmacéuticas y laboratorios afines, quienes de una u otra manera deberían volver a la vacuna creada por el venezolano Dr. Convit.

Jacinto Convit fue un hombre cuyo compromiso con la lepra y la leishmaniasis fue suficiente para superar su decepción por el fracaso de los intentos de desarrollar vacunas exitosas contra ellas. Equilibrando su trabajo estos fueron sus logros indiscutibles: concientizar sobre las enfermedades que esperaba prevenir; luchar por mejorar la atención ofrecida a los pacientes afectados; insistir que los pacientes fuesen tratados con mayor humanidad; y generar un sentido de urgencia en los esfuerzos para controlar y curar las dos enfermedades. Su trabajo persistente fue reconocido por Venezuela, y otros países del mundo. Como parte de sus celebraciones centenarias, la Organización Panamericana de la Salud lo eligió como uno de los doce Héroes de Salud Pública, lamentablemente, siempre se le negó el Premio Nobel.

E-mail: [email protected]

Afficher plus

Articles similaires

Laisser un commentaire

Votre adresse de messagerie ne sera pas publiée. Les champs obligatoires sont indiqués avec *

Bouton retour en haut de la page