Cronica desde TindufFeatured

Polisario: 43 años de terror y saqueo

 

Aclaro, de antemano que no importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

El gran problema aquí en estos tristes campamentos es que se han creado grandes intereses a través de los diferentes tráficos en los que se confunde lo argelino, lo cubano, lo sur-africano y lo español.

Tráficos bajo forma de lucha y de causa. Tráficos de los que algunos miembros del Polisario se han sumado al club de los multimillonarios. E intereses que hacen difícil una disensión, una subversión o un intento de desmarcarse.

Los servicios de inteligencia militares argelinos tienen expedientes que convierten a todo el mundo en rehenes y en esclavos a pesar de las enormes e inimaginables fortunas amasadas en tan corto tiempo.

Con Ghali y sus 40 ladrones, el fenómeno se ha agravado considerablemente, recibiendo el hombre instrucciones del mentor argelino de proceder a la liquidación toda oposición, propios y extraños, inherente de desvelar algún día la trama del Polisario y la verdadera naturaleza de sus vínculos con Argelia y algunos de sus altos cargos.

Esto explica la nueva campaña de terror desencadenada desde hace semanas en estos tristes campamentos con la que se desea borrar el rastro de la Iniciativa para el cambio o simple y racionalmente, el cambio…

Cambiar es detener la hemorragia que aporta por lo que se propone sumarse al negocio ir a parar con sus huesos a Rabuni o a Rachid o, incluso, si el caso es peligroso e irremediable a las prisiones argelinas.

En la “causa” hay “pasta” y nada tienen que ver ni los principios ni los ideales. Una gallina de huevos de oro para algunos altos responsables argelinos y sus subordenados del Frente Polisario S.A.

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