Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Polisario/Coyuntura ¡No se lo cree ni el ‘presidente’!

Surrealismo

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a   llegar.

Surrealista la situación que vivimos aquí, en estos tristes campamentos argelinos de Tinduf. A los argelinos se les han acabado los argumentos y las promesas. A la cúpula de su Polisario, las ganas de seguir mintiendo. Nadie cree en la historia de un “Estado” en el Sahara, ni siquiera el “presidente” Brahim Ghali. Lo que desata los apetitos de “enriquecerse antes de que se desmorona el castillo de naipes.

Aquí, nada es gratuito. Un negocio sucio, impuesto por Ghali y sus 40… caciques. La novedad “comercial” estriba en los salvoconductos para salir de los campamentos. Todo tiene su precio. Según la cabeza del cliente y según los dividendos que pueda sacar de su viaje. Los “de a pie” son infinitamente más de a pie que ayer y menos que mañana. “Creen que hambrientos aportan más ayuda humanitaria que malversan”, comenta un opositor N.L. OI hasta no hace mucho consultor de la “presidencia” recién salido de una de sus mazmorras en el desierto tindufiano.

Todos, base y “cima” son conscientes del carácter surrealista de las reivindicaciones del Polisario, pero todos, también, de no ser por la presión argelina estarían ahora en su país: Marruecos.

Tinduf o la imagen dantesca, infierno para unos (nosotros), fuente de riqueza y de prosperidad ilícita (ellos).

 

 

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