Cronica desde TindufFeatured

Polisario: Error como el Polisario

Milicia, sin màs

No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana en Nouakchut, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a   llegar .

Falto de ideas, de proyectos y de visión, el Polisario ha creído oportuno aprovechar la campaña presidencial en el mentor argelino para resaltar algunas frases de algunos candidatos en pérdida de velocidad.

Los saharauis de los campamentos ni somos tontos ni somos perezosos. Será como en Jordania, en Chile y en todas partes donde la banda logra, en un principio, meter sus narices. Muy poco después se dan cuenta, presentan sus ex cusas a Marruecos y rectifican el error.

Por todas partes donde hay un comienzo de error se procede a una nueva evaluación y se des ubre las patas sucias del Polisario y de los muy pocos que aún se conforman con lo poco que queda al mentor.

No. No somos Polisario. No somos error… no somos pecado…  no somos narcos… no somos marionetas al servicio de hegemonismos subdesarrollados. Somos saharauis. Somos marroquíes. Donde hay indicios de separatismo y de subversión, salta el Polisario. En Chile, donde, como si se acabaran los saharauis el Polisario tiene a un indígena de “representantes”, se ha mostrado al Polisario como intruso indeseable y perjudicial.

Aquí, en estos tristes campamentos somos conscientes de que la solución del Sahara ni depende del Polisario ni de su mentor argelino: depende orgánicamente de Marruecos y de sus saharauis.

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