Cronica desde TindufFeatured

Polisario/España vacaciones y evangelización

Crimen contra la humanidad

 

No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

¡Suspense! Las familias de estos tristes campamentos tiemblan con la llega de la época de vacaciones. Muchas de ellas al término de una estancia en España, pagada (y nunca mejor empleado el término) por obscuras asociaciones de apoyo al Polisario, sus hijos regresaron con una, cuando menos, enigmática forma de ser y de actuar, dibujando cruces y pronunciando incoherencias. “Nos han quitado todo, y ahora tratan de quitar su credo a nuestros hijos” Fatimatu, una valiente mujer de 42 años se ha atrevido a denunciarlo. Al día siguiente desapareció su esposo y M. Ould BJ. Pero ella, al ir a preguntar por su esposo se lo dijo a los 40 ladrones de Ghali: “No vais a salir con la vuestra. A nuestros hijos educamos según la tradición musulmana. Fueron siempre musulmanes como sus padres, abuelos y bisabuelos”. Pero Fatimagtu tiene familia en Mauritania y en Layun, en Marruecos. Es intocable y fue una de las primeras rehenes de estos tristes campamentos en denunciar la evangelización de los hijos saharauis en Andalucía.

Vacaciones infernales. Vacaciones y negocios. Evangelización a cambio de un punado de euros. “Ante el dinero fácil, los responsables del ‘Frente’ no se paran ante nada. Ninguno de ellos manda a su hijo o bija a evangelizarse en España. Prefieren mandar a los hijos de los demás”. Esta vez, el comentario es de Kultum, cuya hija regresó de estas extrañas vacaciones trastornada.  Nunca recuperó su estado normal psíquico…. “hasta ahora”.

Crimen contra la humanidad… “Todos estamos expuestos a lo peor, pero nuestros hijos, esto es una línea roja”.

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