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Polisario: ¡Incertidumbre!

Rompecabeza

 

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a   llegar.

Cuentan algunos próximos del” presidente” que, desde el “congreso” el hombre no sabe sobre qué pie puede bailar. O lo que es igual: con quién puede contar.

Para Brahim Ghali no hay más que los argelinos en que se puede confiar.

¿Y los saharauis? En las prisiones del Polisario no hay argelinos. Solo saharauis. “El hombre ha vendido su alma al diablo”, comentaba el otro día el viejo S.MIU antes de rematar “les servimos solo como escaparate para la mendicidad”.

La gente se pregunta quién es el traidor o traidores en los que Ghali no confía. “El hombre tiene informes confidenciales de la inteligencia militar argelina” explica Sidi…

La rotura que se ensancha. La discrepancia que se instala. El desacuerdo que persiste. Un día vamos a encontrar a este Ghali loco. El agua por todas partes que, siendo desierto, son estropicios.

Lo que se ha constituido sobre la mentira y la impostura acaba desmoronando ante la verdad y la evidencia.

Hoy, mañana, pasado, la semana próxima, el mes próximo, el año próximo, el siglo próximo. A Ghali y sus aves de rapiña se les acaban las promesas”.

Y para colmo, en Argel hay quien evoca la necesidad de recuperar Tinduf.

 

 

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