Polisario: La convulsión Khalil R’Guibi

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Campamento de "refugiados" o campo de concentracion

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… excluyente, selectiva y casi exclusivamente con una Ínfima parte de los saharauis.

Desde hace semanas, una ola de represión mantiene sin aliento a estos campamentos en los que se buscan a nuevas “adhesiones” a la nueva alternativa de Hay Barikalah. Entre algunos “próximos a los círculos del ‘poder’” se rumorea que éste está en constante contacto con oficiales de la inteligencia militar argelina “agregados” a la embajada de Argelia en Madrid. Tanto monta, monta tanto.
Si ves acercarse la tormenta provócala, dice Maquiavelo y es exactamente lo que hace Argelia con su Polisario. Presintiendo el fin de la banda con un semi analfabeto como Brahim Ghali y para no reconocer su error fatal al promoverlo a tan “alto” cargo, prefiere inventar a otro y a otros.
Mientras tanto, en los campamentos nadie sabe hacia donde se dirige. La palabra más usada en todas las ásperas conversaciones de una población al borde del colapso psíquico y morales, menos…menos…menos.
De nada sirve el canto de “victorias” inventadas ni de futuros inciertos ni de presentes tristes y críticos.
El Polisario agoniza y Argelia busca alternativas. Tiempo para la divergencia, la confrontación, la disidencia y las codicias… todas las codicias.