Cronica desde TindufFeatured

Polisario: La nueva tendencia

Utopia

 

No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar .

Ante el convulsivo curso de los acontecimientos en Argelia, los nuevos y, para el Polisario, “extremadamente” inquietantes desarrollos de la cuestión del Sahara, especialmente con el discurso ante la Asamblea general de la ONU del presidente del gobierno español en funciones, están surgiendo voces (de pesos pesados en el seno de la cúpula del Polisario) que reclaman una “nueva visión” y una “actitud realista ante la situación”.

El Ghali y sus 40 milicianos no saben sobre qué pie deben bailar. El mentor argelino les había prometido “restablecer” la situación que, dicho sea de paso, va de mal a peor.  Nada. Hasta los más íntimos aliados muestran una creciente reticencia ante la evolución del expediente, las espaldas que dan los amigos y aliados y, ahora hasta algunos “factores” laves en la dirección que aconsejan aprovechar “la oportunidad histórica de la propuesta de autonomía”.

Entre estas consideraciones y otras de orden humanitario, las poblaciones de estos tristes campamentos ven impotentes como la dirección opta por la utopía de “después de nosotros el diluvio”.

No obstante, ignorando las “instrucciones” y un formulario establecido por la dirección para que siga en requiriendo ilícitamente, la gente se consulta, debate, propone y aspira…

 

 

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