Cronica desde TindufFeatured

Polisario: Ni causa ni caso: “Business is business”

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

¿Austeridad? No. No pocos miembros de la cumpla del Polisario siguen depositando semanalmente enormes   cantidades de dinero en bancos de Las Palmas o en otras ciudades y provincias de España o de Europa. ¿De dónde proviene este dinero?
En estos tristes campamentos nadie lo ignora y en vez de irritar, provoca una sonrisa acusadora. “Trafico… “. ¿De qué? “De todo”. Ni caso ni causa… el euro o el dólar no tiene color ni olor y siendo incoloros e inodoros son “lícitos” para quien los saque.
Así las cosas, hasta el presupuesto de los milicianos del interior ha sido drásticamente reducido. Parte de la cúpula afirma que es inútil, otra los a cusa de “soplones”. Total: la mayoría de ellos se han orientado a otro tipo de “actividades”.
Cuentan los próximos a algunos mafiosos del Polisario que se les ha encontrado una “ocupación” para justificar el “sueldo”: vender en las ciudades del Sahara marroquí el “polvo” o las pastillas.
¿El ideal? Mejor dicho, lo ideal… y lo ideal es salir del paro “militante” y, de paso, hacer un dinerillo. “La causa no va a escapar. Está allí”.
“Business is business” y el Polisario ha encontrado en el narco-trafico su gallina de huevos de oro.
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