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No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.Un refrán árabe reza: “Con quien te veo, te identifico”. Mi acróbata (políticamente) amigo Vicente desea ejercer su acrobacia ideológica en donde muy difícil puede impactar: apoyar, beneficiarse y no ser identificado como tal. De tal modo que Vicente despliega un gigantesco e inhumano esfuerzo para desmarcarse o hacer desmarcar a las asociaciones españolas del apoyo del Polisario de sus represivas prácticas y de sus horribles violaciones de derechos humanos. “En todo el mundo se denuncia la actual (que es un eufemismo porque siempre fu así) campaña de terror, secuestros y desapariciones forzosas en los campamentos… en todo el mundo, menos España cuyos “activistas” no cesan de efectuar idas y venidas a estos campamentos”. Vicente no contesta, limitándose a emitir gestos y gesticulaciones. “Por algo será…”.Efectivamente por algo es. Bastaría ver los informes y notas confidenciales de la inteligencia militar argelina con sus millonarias “aportaciones” financieras a estos “solidarios” para comprender su silencio.Vicente desea ser lógico y hasta consecuente. “Nadie ha dicho que el Polisario es un modelo”. Lo que pasa, los negocios son negocios. De algo deben sobre vivir estos “solidarios”.Pero al final, en voz baja, avergonzado reconoce que “no es fácil defender a un Pol polista saharaui”. La alusión es a Brahim Ghali.Ni a sus 40 ladrones…

