Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Polisario/Pos “Congreso” Guerra de posiciones

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a   llegar.

Fuego debajo de la paja. Quien cite el nombre de la ISC o de su fundador, Hay Baricala, se encontrará con sus huesos en las mazmorras con el resto de sus militantes, encarcelados desde hace meses contra viento y marea.

Temían por el “congreso”. El “congreso” ha pasado. Baricala que quita sueno a Brahim Ghali está lejos, pero cerca está la quiebra de una “diplomacia latinoamericana” que había costado el ojo de la cara y que los analfabetos de Ghali han hecho desmoronarse como un castillo de naipes.

Candidato único, Ghali se enfrenta ahora a otros candidatos no declarados pero que tienen la vista fija en la “presidencia”.

Perverso juego de la inteligencia militar Argelia que amenaza a Ghali de remplazarlo con X o Y. El hombre tiembla y vuelve a prosternar como lo había hecho siempre, prometiendo ejecutar a sus propios padres a título póstumo.

Candidatos de la sombra. Diente que ríe al diente y en el corazón la traición.

En los campamentos la gente no puede soportar más la humillación argelina y la ciega servidumbre de Ghali.

“En la inmensidad dele Saha descubrí a Dios”. Ruido de sables en Tindouf, donde se habla de mercenarios en la seguridad personal de Ghali.

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