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Polisario: “Presidentes” vitalicios

El Polisario y su "causa"

No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a   llegar .

Brahim Ghali, sabe más que nadie, que, desde hace tiempo es contestado y llamado a preparar maletas y que, hasta el mentor que lo impuso se desmarca. No obstante, a través de sus milicianos, trata de insinuar que “o él o el caos”.

“El caos para él, explica CH. NB, es el fin de este calvario”. Desde tiempo la gente duda de sus capacidades mentales y físicas y se pregunta ¿Quién manda en este gulag? El Polisario ha pasado a ser una sociedad anónima dirigida desde detrás del telón por encapuchados.

Inútil seguir dando indicios del negocio sucio en que se ha convertido el Polisario y su « causa ».

La gente clama alternancia. La cúpula del Polisario se consagra, desde hace meses, casi exclusivamente a combatir ideas de la Iniciativa saharaui para el cambio (ISC) y sus hombres en los campamentos. Proliferación de enemigos a la que se une ahora hasta los “hermanos” de ayer y de…hoy.

En este océano de surrealismo, Ghali y los suyos, indicando las prisiones claman: “Después de mi (nosotros), el diluvio”.

En los campamentos la gente se prepara. Unos para lo peor, otros para resistir, todos para aspirar a vivir decentemente.

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