Cronica desde TindufFeatured

Polisario/resolución 2494: La desbandada

¿Qué queda?

 

No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar.

Se lamentan… acusan… lloriquean. No cabe duda de que, aquí, en estos tristes campamentos y más concretamente entre los miembros de la cúpula del Polisario se han acabado los tiempos de fanfarronadas y de vanaglorias. Son tiempos de abrir bien los ojos y ver… que no ven, que no quieren ver. “Argelia ha acabado por comprender que se acabó el sueño de una ‘residencia secundaria’” la atinada metáfora del viejo K.CH. E se refiere a una segunda Argelia en el Sahara marroquí con salida de su gas, petróleo y minerales al Atlántico y a la asfixia de Marruecos.

Los más “realistas” incurren en una flagrante incoherencia. Agarrados al pasado de la guerra fría creen que la paz puede ser caliente y acostumbrados a títulos de ministro, embajador, wali y a hoteles de lujo y cochazos con choferes argelinos, los “destacados” personajes polisaristas se resisten a soltar… Los privilegios y los beneficios son tan… que no sería prescindir.

En estos tristes campamentos se rumoren persistentemente que muchos de ellos “negocian” secretamente, a expensas del resto de sus ‘ »camaradas », su futuro e ironía del destino, ante los ojos bien abiertos de los mentores.

¿Qué queda?

La paz de los bravos. Salvarse antes de que sea tarde. Tomar conciencia de que el dolor y el sufrimiento causado a todos no puede ser reparado que con un gesto de nobleza y de… realismo.

Debaten y se debaten. Signo precursor del comienzo del fin.

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