Cronica desde TindufFeatured

Polisario: Secretos que dejan de serlo Khalil R’Guibi

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una Ínfima parte de los saharauis.

“Alguien” escribió al Sr. Said J’didi diciéndole que me conoce y que “sabe quién soy y lo que persigo”.
Pues…mejor todavía. Ppor ello he decidido dar indicios. Para comenzar voy a revelar pequeñas cosas que ilustran elocuentemente la naturaleza de la banda del Polisario y sus relaciones con algunas asociaciones españolas de derechos humanos.
En los campamentos durante mucho tiempo me encargaba de los “visitantes” españoles. A muchos expliqué la esclavitud, la situación de la población de color, la discriminación sexual tribal y   sexual de las mujeres “vulnerables». A algunos les ensené incluso tiendas de campana que sirven de Sex zopos en pleno campamento, tomando fotos lo que me ha inspirado cierta confianza en el futuro y en la denuncia de estos crímenes sin escrúpulos de la cúpula del Polisario en su afán de servir a sus amos argelinos.
Unos de muchos crímenes impunes hasta ahora, gracias a la complicidad interesada de estas asociaciones y sus misiones comerciales en los campamentos de Tindouf.
Total: de la noche a la mañana vinieron a buscarme y si no fuera por un influyente pariente, como ocurre en el Polisario no lo estaría contando hoy.
Desde entonces a base de consejos de mis ancianos, decidí abandonar aquél campo de concentración institucionalizado.
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