Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Polisario: Vivir y hacer vivir con falsas ilusiones

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

No sería ninguna exageración afirmar que casi nadie cree aun en estos tristes campamentos en la locura del Polisario.

Inútil instrumento entre las manos de la inteligencia militar argelina y un grupo de aves de rapiña en su clase política, el Polisario acabó por quitarse él mismo la máscara y ensenar por quién cantan las sirenas. Todo el ¡mundo en este gulag argelino sabe por quién, para qué y cómo obra el Polisario y lo que espera su mentor argelino de su vil obra.

Después de más de 46 años nadie en estos tristes campamentos cree aun en la posibilidad de que Argelia pudiera obtener una salida de su mineral, petróleo y gas hacia un puerto del Atlántico. Y por tanto “aquí nos quedamos” viviendo de mentiras y de falsas ilusiones.

Marruecos está en su Sahara y el mundo es testigo. Para Argelia y su Polisario de mal a peor. El mundo descubre la impostura y los aliados africanos de ayer se desmarcan de la empresa mafiosa de Argelia y su Polisario.

¿Y nosotros? Somos los rehenes. Somos el escaparate de la precariedad, de la escasez y de la pobreza que aporta limosnas, pero, poco a poco, nos enteramos de que la solución está entre nuestras manos y no en las de la cúpula mafiosa del Polisario.

Aquí estamos y, de no reaccionar dignamente, aquí nos quedaremos para siempre… si nos deja Argelia.

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