Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Polisario y su mentor argelino Confusión…

La via y el camino

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

En este gulag argelino de Tinduf los hay que se olvidan de que esta tragedia dura desde hace casi 43 años. Manipulan fotos y documentos de 1975 y 76 y recurren a las mismas mentiras, mil veces repetidas desde entonces.

Ni vencen ni convencen cuando la solución está ante sus narices. Nada es como antes y, todo apunta hacia la más que posibilidad de que deje de ser mañana, como hoy. Cuando antes mejor. El tiempo no apremia. En el Sahara cabemos todo y sus perspectivas de desarrollo socio-económico pueden hacernos recuperar a todos el tiempo perdido o dilapidado.

Es tiempo de realismo y no de tergiversación y de falsos argumentos. Nuestro destino está entre nuestras manos y no entre las manos de la cúpula que nos mantuvo aquí casi medio siglo vegetando.

La cuestión del Sahara ha entrado en recta final. Argelia y sus proyectos se han quedado atrás Entre el bienestar y la miseria no hay más que un ápice, para franquearlo se necesita valor y perspicacia.

No hay vuelta hacia atrás. La verdad acaba siempre por prevalecer. Ha prevalecido y es un tren que no se toma en marcha.

Nuestro drama ha durado o lo han hecho durar más de lo necesario. Es tiempo de rectificar el tiro y la trayectoria. Nuestro país: Marruecos nos llama y nos necesita. Respondamos al llamamiento de la razón.

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page