Cronica desde TindufFeatured

Polisarios (en plural): Los otros Polisarios

Poli... sarios

 

No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar .

A pesar de la ola de represión, sin precedentes en la corta aunque agitada historia de las milicias del Polisario, no sería exagerado afirmar que, casi todas acciones e iniciativas del Polisario (Argelia) de los últimos dos o tres años tienen como único objetivo frenar lo que cree “legitimidad” entre la población de estos tristes campamentos de la Iniciativa saharaui por el cambio, la mayoría de los miembros de la cual se encuentran encarcelados sin juicio mientras que algunos han desaparecido sin rastro ni explicación.

De esta forma, hablar de derechos humanos en este Gulag suena a anécdota y a una broma de mal gusto. Pero la gente se pregunta por qué el PSOE, muy al tanto del terror del Polisario no se pronuncia al respecto o defiende a los inocentes torturados solo porque simpatizan con una fracción considerada como oposición.

Y es que, desde siempre, el cambio es lo mortal en estos tristes campamento. Por lo que se debe tener en cuenta el, peso de la ISC a pesar de su dudosa manera de actuar, porque la represión no se limita al difunto “presidente” Mohamed Abdelaziz y los años 80 y 90 porque antes de los 70 no existía esta falsa fabula.

Junto a la ISC hay muchas otras corrientes (disensiones) que se desmarcan de la línea del horror de Ghali y sus milicianos, pero no se atreven a alzar la voz por encontrarse aun en este Gulag.

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