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POLÍTICA A LA VENEZOLANA Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD. Docente del Instituto TEW – Chile

Opinión

 

 ¿Está Venezuela (República Bolivariana de Venezuela) en un callejón sin salida? ¿Quiere el gobierno de Nicolás Maduro, un supuesto colombiano, que gracias a ser el heredero político de Hugo Chávez se quede por siempre con el poder en Venezuela? ¿Cómo lo hace Maduro para entronizarse en el poder y cómo lo hace la oposición para seguir cediendo el poder? Al parecer, a estas alturas, con un gobierno chavista de 20 años, nadie entiende nadie. Sólo se sabe que cinco millones de venezolanos huyeron de su país para buscar mejores derroteros y no morirse de inanición.

El país con las mayores reservas de petróleo del mundo no puede siquiera producir gasolina y tiene que importarla a un alto costo: cambian los barriles de petróleo por oro. Maduro, un iletrado hombre quien no terminó la escuela secundaria es el hombre fuerte y millonario que maneja al país gracias a la complicidad de partidos de izquierda y sobretodo de militares, con el segundo ejército más grande de Sudamérica. Y que, además, controlan, como lo ha denunciado la OEA y EE.UU. el mayor cartel de la droga existente en el subcontinente.

Los llamados bolivarianos se autocalifican de revolucionarios. Pero, es una revolución que ni siquiera respeta a los suyos. Gobiernan mediante el miedo. Hoy, por ejemplo, según denunció el político de izquierda moderada Carlos Tablante, el Ministro de Economía del Régimen Simón Zerpa fue detenido por el SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia) que es el arma represiva más fuerte del régimen y que es manejado por asesores cubanos. Zerpa está siendo investigado por la presunta denuncia del testaferro de Maduro Alex Saab quien fue detenido en Cabo Verde, y espera de extradición, a Estados Unidos en donde es buscado por lavado de dinero y tráfico de drogas y estupefacientes.

Maduro, con un país en quiebra, acosado por Trump, aumenta el control de la economía y el papel del sector público, en medio de un estancamiento de la producción nacional (petróleo, minería, agricultura y ganadería e industrias de las cuales en sus diez años han quebrado o cerrado más de 500 mil) y de las finanzas (bancos, cooperativas, compañías de seguros, etcétera, al tiempo que siguen  aumentando los problemas sociales de inseguridad humana (dada la escalada de enfermedades, pobreza, desempleo, éxodo, violencia y violación de los derechos humanos).

Maduro llegó al poder en 2013 mediante unas fraudulentas elecciones, según la OEA y la oposición. En estos siete años de poder absoluto, pues al igual que Chávez ha nombrado a todos los poderes del Estado, (con excepción de la Asamblea Nacional); sin considerar la opinión popular y pasando por sobre la Constitución.

Todo el mundo sabe que Venezuela está en medio de una profunda crisis política social y económica. Todo un cuadro que en medio ha presentado una economía hiperinflacionaria, (la más alta del mundo) con una abrupta caída de su PIB, y un total desabastecimiento y, en suma, un agudo empobrecimiento de sus habitantes, ahora agobiados por el Covid-19.

En el ámbito empresarial, como dijimos anteriormente, las cosas no están muy bien. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas de Venezuela, el 2008 se registraban un poco más de 800.000 firmas en todo el país, todas  de diferente índole. En la actualidad apenas quedan 270.000 compañías activas y todos los días cierran algunas. Según la presidenta del Consejo Nacional de Comercio (Consecomercio) de Venezuela, María Carolina Uscátegui.

Maduro, para reafirmarse aún más en el poder ha decidido convocar elecciones parlamentarias para la Asamblea Nacional la cual es controlada por la oposición y cuyo presidente es el joven político Juan Guaidó Márquez, ex dirigente estudiantil, quien fue nombrado por la Asamblea Nacional el 23 de enero de 2019 como Presidente Interino de Venezuela y no autoproclamado como dicen algunos izquierdistas a través del mundo.

Maduro, siguiendo las directrices bolivarianas se logró imponer como dictador manteniendo a los poderes nombrados por Hugo Chávez[1]; estos poderes son: el poder legislativo, el poder ejecutivo, el poder judicial, el poder ciudadano y el poder electoral de los ciudadanos. De estos la oposición a Chávez y a Maduro pudo ganar solamente uno por vía electoral con un apabullante triunfo en las urnas. Ante esto Maduro logró imponer fraudulentamente una Asamblea Constituyente en la cual no participa la oposición.

Esta Asamblea junto al írrito Tribunal Supremo de Justicia, también nombrado fraudulentamente, han tratado, por todos los medios de detener la acción de la Asamblea Legislativa por ejemplo en el último par de años Maduro ha hecho apresar a cinco parlamentarios acusándolos de delitos de sedición, los cuales, nunca han podido ser comprobados.

 Hace solamente dos semanas, el írrito Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela nombró a los cinco miembros del nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) pese a las protestas de la oposición, lo que agrava el conflicto político que desde hace años vive el país. Obviamente, allí no hay ningún miembro de la oposición y, lo que es peor, esos miembros solamente pueden ser nombrados por la Asamblea Nacional. Esto es otro intento de Maduro de avanzar hacia las elecciones parlamentarias y es vista por la oposición como un atentado a la Constitución.[2]

La oposición y los países que reconocen al líder opositor (más de 50), Juan Guaidó, como presidente interino de Venezuela le reclaman a Nicolás Maduro elecciones presidenciales justas, el gobierno insiste en que las elecciones que se celebrarán este año serán las parlamentarias. Antes de conocerse la decisión del TSJ, Guaidó le dijo a TVV Noticias: “Nadie les va a validar ni a ratificar la locura que pretenden hacer”. “Para ninguna farsa nos vamos a prestar” refiriéndose a una posible convocatoria electoral.

Respecto a esto se ha abierto un debate si la oposición al dictador Maduro debe o no participar en los comicios anunciados por Maduro para los cuales aún no hay fecha. El problema que se presenta es que la Constitución venezolana establece que los integrantes del CNE deben ser designados por la Asamblea Nacional, institución presidida por Guaidó y en la que la oposición conserva la mayoría. La Constitución dice que los miembros del CNE son elegidos por la Asamblea Nacional, no por el TSJ.

El CNE es el Poder Nacional  clave, encargado de organizar y supervisar los procesos electorales; oposición  y chavismo llevan años enfrentados por su composición y funcionamiento. Desde noviembre de 2019 negociaban su nueva composición en el Comité de Postulaciones Electorales de la Asamblea Nacional, pero nunca  alcanzado un acuerdo. De esto se ha aprovechado el TSJ que desde que éste fue electo ha declarado a la Asamblea Nacional “en desacato” invalidando todos sus acuerdos y leyes.

Se puso un plazo extra de dos o más semanas para que se lograra un acuerdo respecto a un nuevo Consejo Supremo Electoral pero, antes de cumplirse ese plazo, el TSJ, conformado, como se sabe por “magistrados” elegidos por el oficialismo y cercanos a las tesis de Maduro,  designó a los nuevos miembros del CNE. No explicó los criterios que siguió para la elección de los nuevos consejeros, cuya juramentación que se celebró la semana pasada (13 de junio) en la sede del tribunal en Caracas.

¿Qué hacer ante unas elecciones organizadas por un CNE nombrado sin acuerdo por el Tribunal Supremo, cercano al oficialismo? ¿Serán unos comicios justos? ¿Participará la oposición mayoritaria a pesar de todo. Y si no lo hacen, ¿cederán sin pelear el espacio que ganó Juan Guaidó? Por otra parte el panorama está tan enredado que incluso algunas organizaciones de DD.HH. han apoyado a Maduro. Debemos recordar que La llamada « Operación Gedeón », con un  intento fallido de desembarco un pequeño grupo armado en  Venezuela del 3 de mayo, dejó, de acuerdo con el relato del gobierno, 8 muertos y cerca de medio centenar de detenidos. Tanto Colombia como EE.UU. acusados por Maduro como promotores de “esta invasión”  han rechazado categóricamente que se hayan involucrado es este asunto. La verdad es que había que ser iluso pensar que unas 15 personas armadas con fusiles podían llegar a Caracas y tomarse el poder.

Quienes hayan afirmado eso, obviamente no conocen la zona de desembarco y las vías hacia Caracas. Lamentablemente, algunas organizaciones sudamericanas sureñas cayeron en la trampa y condenaron estos hechos, sin conocer a fondo de que se trataba dicho desembarco.

Por otro lado, esto dio pie, también, a que sectores de la oposición venezolana dudaran de Guaidó y pensaran que éste estaba metido en esta torpeza militar. También esto creó una pequeña crisis en el seno del bloque opositor a Maduro y  dudas en torno a la estrategia opositora, y, obviamente Guaidó. El gobierno es consciente de ello, los medios de comunicación estatales no dejan de hablar de un episodio que, según muchos analistas, obliga a la oposición a replantearse como tal y asimismo la otra lección que esto deja es que muchos aventureros se aprovechan de lo que sucede en Venezuela para tratar de lucrar con el oro y diamantes que se extrae en el país y, de pronto, quitarle el negocio de la droga al Cartel de los Soles.

Por ahora, pensamos que Maduro seguirá entronizándose en el poder y que en las actuales situaciones y condiciones él estará en el poder por muchos años, por lo menos mientras tenga el apoyo de Rusia, Irán, China y Cuba que son las naciones que lo sostienen en el poder y, mientras que los militares no lo traicionen.

e-mail: conchamh@gmail.com

 

 

 

[1] Se recomienda leer el libro Hugo Chávez Frías   ¿Líder de nuevo tipo en Latinoamérica? Editado  en Chile (2016) por el Centro Mohamed VI Para el Diálogo de Civilizaciones, cuya autoría es de Mario H. Concha Vergara

[2] Ver la Constitución completa en: https://www.oas.org/dil/esp/constitucion_venezuela.pdf

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