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¿Por qué los árabes obvian al Paraguay? Por Hassan Achahbar

   Paraguay es el país sudamericano de moda para los inversores extranjeros. El país guaraní pasa por un largo y excepcional periodo de crecimiento económico sostenido de hasta dos dígitos.

   Además de la seguridad jurídica, Paraguay ofrece en el plazo inmediato ventajas comparativas únicas de negocios y muchísimas más oportunidades por explorar a futuro. No obstante, los árabes no parecen gustar del país, atraídos sobre todo por los vecinos Brasil, Argentina, Uruguay o Perú.
   Hasta hace dos años, solo el Líbano poseía una embajada residente en Asunción. El motivo, sin duda, era la nutrida corriente migratoria y la presencia de una importante comunidad libanesa establecida.
   En cambio, existe un renovado interés por el Paraguay de parte de los Estados Unidos y de varios países europeos y asiáticos, con excepción de China autoexcluida porque Taiwán se le adelantó y mantiene buenas relaciones con Asunción desde los tiempos de la dictadura del general Alfredo Stroessner (1954-1989).
   Es así como el Reino Unido reabrió el 2 de octubre de 2013 su embajada en Asunción tras un cierre de más de 8 años, dispuesto por motivos de “ajuste presupuestario”. Lo mismo hizo en julio de 2015, el Estado de Israel ausente desde 2002, también por “razones presupuestarias”.
   Simultáneamente, Paraguay apostó por la apertura hacia los países del Golfo árabe abriendo una primera embajada en Doha a la vez que Qatar envió a un primer embajador residente en Asunción.
   Se esperaba por tanto, una mayor cooperación con el conjunto de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Irán, que es para sus vecinos árabes lo que Argelia para Marruecos, reaccionó rápidamente, despachando una importante delegación comercial a Asunción.
   La estrategia iraní ya dio sus frutos en el vecino Uruguay, donde los persas con el apoyo del régimen chavista de Venezuela y en complicidad con el polémico canciller uruguayo, Luis Almagro (actual Secretario general de la Organización de Estados Americanos, OEA), lograron sacar del juego al conjunto de los rivales árabes del Golfo.
   En Paraguay, los iraníes intentaron posicionarse durante la presidencia de Fernando Lugo (2008-2012), apoyándose en el régimen chavista. Fue en el justo momento en que Paraguay inició un acercamiento con los países árabes, impulsado por el canciller Alejandro Hamed Franco. El sucesor de éste en el cargo, Héctor Lacognata, viajó a Rabat en 2009 y anunció la apertura de la primera embajada paraguaya en Marruecos, la segunda en el mundo árabe y  también la segunda en todo el continente africano.
   Durante este periodo, nada pudo motivar a los países árabes del Golfo y el impulso se frenó entre 2011 y 2012, siendo canciller Jorge Lara Castro, muy comprometido con los lobbies argelino e iraní. Había que esperar la llegada al poder del presidente Horacio Cartes, en agosto de 2013, para reanudar los contactos.
   Y es así como en noviembre de 2015 el ministro marroquí de asuntos exteriores, Salaheddine Mezouar, le comunicó a su par paraguayo Eladio Loizagaa, la decisión sobre la apertura de la embajada en Asunción, decisión formalizada en 2016.
   También el Emirato de Qatar anunció la apertura de su representación aunque la misión de su primer embajador en Asunción duró apenas unos meses para luego retirarse sin siquiera inaugurar la sede de la embajada. Se comenta que el diplomático qatarí no se sintió muy a gusto en la capital paraguaya por carecer ésta de ciertos atractivos que ofrecen otras capitales del mundo. No parece ser el único.
Mientras, Marruecos ya tiene un embajador residente en Asunción aunque todavía no se nota un cambio sustancial en la relación bilateral. Cabe recordar que el Reino tuvo grandes gestos solidarios con el Paraguay durante la primera etapa del gobierno del expresidente Fernando Lugo y del actual presidente Cartes, concretamente un apoyo a zonas pobres en el Norte del país y un aporte financiero en ayuda a las víctimas de las inundaciones de finales de 2015.
   En el comunicado de prensa divulgado en enero de 2016, la cancillería paraguaya informó que el Reino realizó una importante donación humanitaria al Paraguay, con miras a aliviar la difícil situación que atraviesa una parte de la población afectada por las inundaciones.
   Especificó que el canciller Loizaga recibió el 1º de enero el llamado de su colega marroquí Mezouar, quien le informó que el “Rey Mohammed VI dio instrucciones para el envío de una ayuda humanitaria de un millón de dólares al Paraguay, con miras a aliviar la difícil situación que atraviesa y padece una parte de la población paraguaya amiga”.
   El comunicado agrega que, en nombre del presidente Cartes, el canciller Loizaga extendió sus agradecimientos por tan importante gesto humanitario del gobierno de Marruecos, “país con el que el Paraguay mantiene fuertes lazos de cooperación y amistad”.
   Este es, precisamente, un aspecto del valioso capital que Marruecos debe cuidar. Afianzar los “lazos de cooperación y amistad” es un imperativo para ambos gobiernos. Asimismo, se espera que Marruecos y Paraguay fortalezcan aún más sus relaciones e impriman una mayor celeridad a la integración económica y comercial entre los países de ambas regiones, pese a los obstáculos ajenos.
   Un dato a tener presente. El pasado noviembre, a solo un mes de la llegada del embajador de Marruecos a Asunción, se presentó en la capital paraguaya una delegación de técnicos del mayor grupo empresarial argelino, Cevital, presidida por el presidente del grupo, Issad Rebrab. Todo parecido con la realidad es pura coincidencia. Irán hizo lo miso después de la llegado del primer embajador de Qatar.
   La delegación empresarial argelina “viene al Paraguay a hacer una prospección de futuras inversiones” y “para conocer las posibilidades de negocios que pueda hacer en Paraguay en las áreas de su empresa, en particular en el sector agroalimentario”, se dijo en su momento.
   Issad Rebrab se reunió con el canciller Loizaga y fue presentado, en la mismísima sede de la cancillería a los ministros de hacienda, Santiago Peña, y de la secretaría técnica de planificación, José Molinas. También realizó con su delegación de técnicos, una visita de reconocimiento del terreno en zona agrícola.
   No hubo más noticias, pero eso no significa que los argelinos no tramen otra de sus maldades para sabotear las excelentes relaciones entre Paraguay y Marruecos. Velar por neutralizar esas maldades es responsabilidad de la embajada.
 
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