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¿POR QUÉ? … ¡POR QUÉ! Elías D. Galati (Argentina)

Tribuna infomarruecos.ma

 

El término porque es equivalente a causa, motivo o razón.

La pregunta y la interjección que usamos para expresarlo es nuestra angustia, tristeza y dolor, que sentimos ante las circunstancias que se nos aparecen, que entendemos no son consecuencia de nuestros actos o de nosotros, y complican nuestra existencia, por ejemplo, la pandemia, el gobierno, los avatares de la vida, las complicaciones familiares y laborales, las desazones y traiciones de amigos y conocidos y todo lo que sucede a nuestro alrededor que no entendemos, que no deseamos, y que quisiéramos fuera de otro modo.

Es una primera reacción instintiva, ante hechos concretos y estresantes que nos conmueven; es posible que luego una reflexión más profunda nos lleve a considerarlos de otra manera y a entender lo sucedido y hasta encontrar una causalidad a los mismos.

El problema se plantea cuando nos quedamos en esa reacción viceral, y no trascendemos a ella, continuando nuestra vida, con la carga y el agobio de estar marcado por el destino, o de no merecer lo que nos sucede, o ante la desesperanza de creer no poder cambiar nuestra situación a pesar de nuestros esfuerzos. Es una contingencia que se genera desde la culpa y desde la transferencia. Alguien tiene la culpa de lo que nos pasa, y no somos nosotros, que nos liberamos de cualquier responsabilidad al respecto.

Emitimos un juicio sobre la responsabilidad de alguien, que libre y deliberadamente ha tergiversado la conducta que se debía y nos ha perjudicado. Esta afirmación emitida por un individuo o grupo social, es la imagen de la transferencia de responsabilidad hacia los otros.

Esta forma de entender la realidad ha sido expresada con certeza por el filósofo de la escuela cínica Epícteto quien vivió entre los años 55 y 135 de nuestra era. Sostenía que “no nos afecta lo que nos sucede sino lo que nos decimos sobre lo que nos sucede” y agregaba  “no pretendas que las cosas ocurran como tú quieres. Desea más bien que se produzcan tal como se producen y serás feliz”.

Los hechos no son casuales, en realidad son causales, tienen una causa y ella determina un efecto, sobre el hombre, sobre el mundo, sobre las cosas.

El hombre está en el centro de dicha causalidad, y es su accionar, sus elecciones, la pretensión de concretar sus deseos, lo que genera situaciones que no van acorde con el equilibrio y la realidad que tendría que tener la vida.

Ya los romanos decían homo lupus homini, el hombre es el  lobo del hombre.

Pero hay algo más en la concepción del filósofo, y es que no sólo pecamos por nuestra acciones, sino también por omisión, por dejar hacer, por ignorar nuestra responsabilidad,  por comodidad o pereza, o cobardía.

Dice Epícteteo “ el hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y una cobardía ceder el paso a los indignos.

Cuántas veces hemos renunciado a ser útil a nuestros hermanos, a dejar de lado nuestra comodidad, nuestra vida bucólica y hacer algo por quien lo necesita, por los que nada tienen.

Cuántas veces hemos dejado de participar en la cosa pública, prefiriendo nuestras actividades, nuestros proyectos, y hemos dejado paso a los ineptos, a los indignos, a los corruptos.

Después nos rasgamos las vestiduras y preguntamos por el porqué.

Las cosas que nos suceden, como individuos, como grupo y como comunidad, son consecuencia inexorable de nuestra conducta ya sea por acción o por omisión.

Somos nosotros los que provocamos las catástrofes, las tragedias, como al mismo tiempo los que hacemos realidad los hechos buenos, los adelantos, el progreso y la proyección hacia el futuro.

Antes de preguntar ¿por qué? o de enojarnos, desesperarnos y entristecernos con el ¡por qué! hagamos nuestro mea culpa, tomemos conciencia de nuestra responsabilidad y de nuestras posibilidades.

Has priorizado la comunidad, o te has enfrascado en tus cosas; has tenido en cuenta a tus hermanos que necesitan, que nada tienen, que viven en condiciones indignas o te has retirado confortablemente en tu realidad.

Te has comprometido con la cosa pública, has alzado tu voz en defensa de quien no puede defenderse, en contra de las injusticia, de la falta de libertad, de la inequidad, de la perversión y de la corrupción o te has callado por conveniencia.

Has participado de los proyectos y de las cosas buenas, o de aquellos que son perversos, inequitativos, o beneficiosos para una casta, un grupo, o un sector de la sociedad.

Entonces ¿por qué?  porque tú eres asi.

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