Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Pos-Guergarat: Valor probatorio

Entre ayer y hoy...

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

No aprenden la lección. Ni en Edem Izik ni en Guergarat puede el Polisario y detrás de él su mentor argelino poner pie… nunca. Los que lo intentaron saben algo.

Argelia necesita su Tinduf. El Polisario debe buscar “alquiler” en otra parte y las relaciones entre mentor y doméstico no son, según la prensa argelina, lo que eran. “Junto a su colonización por Francia, la catástrofe del Polisario es la peor que le ha ocurrido a Argelia desde su existencia”. No pocos argelinos comienzan a realizar la envergadura del drama argelino con la adopción y dilapidación de/con el Polisario. Unos lo afirman en voz alta y en mayúscula como el ex secretario general del FLN o muy recientemente “Algeria Times”, otros esperan el momento oportuno. Todos están hartos de inútiles hordas que viven, como pulgas, a expensas del estado argelino y de la ayuda humanitaria.

Los argelinos quieren más que fanfarronadas huecas y amenazas trasnochadas. El episodio de la Marcha verde cuando se fue a ocultarse entre los senos de Argelia, esperando que el ejército español les “haga” el trabajo sucio, se repite ahora, esperando que el ejército popular argelino les “haga” el sucio trabajo.

¡Ni hablar! El Polisario vive sus últimos momentos. Su agonía ha durado más de lo suficiente. Las poblaciones de los campamentos volverán a su país: Marruecos con dignidad y orgullo, los que Argelia y su Polisario les han despojado durante 46 años.

Nunca es tarde para comenzar. La patria es clemente y lisericordiosa.

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