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PREMIO INTERNACIONAL DE LITERATURA “GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER” 2020

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PREMIO INTERNACIONAL DE LITERATURA “GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER” 2020

   El Premio Internacional de Literatura “Gustavo Adolfo Bécquer” se crea en 2008 por el PEN Club Español y el Grupo Editorial Sial Pigmalión, para premiar a autores de todo el mundo que hayan destacado como poetas, narradores o ensayistas.
   Un jurado prestigioso propone cada año a autores sobresalientes en diferentes géneros literarios y otorga este galardón, convocado para reivindicar la figura del prestigioso poeta, narrador y periodista sevillano, Gustavo Adolfo Bécquer, máximo representante del posromanticismo literario en lengua española, uno de los poetas con mayor influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispánico, de quien se conmemora en 2020 el 184º aniversario de su nacimiento. 
   El Premio Internacional “Gustavo Adolfo Bécquer” ha sido otorgado, entre otros, a los creadores: Ridha Mami, José María Triper, Corrado Calabrò, Carlos Vásquez-Zawadzki, Sol de Diego, José María Paz Gago y Pati Blanco.
   El jurado del Premio Internacional de Literatura “Gustavo Adolfo Bécquer” 2020, formado por Ana Isabel Ballesteros Dorado (España), Justo Bolekia Boleká (Guinea Ecuatorial), María Antonia García de León (España), Francisco Gutiérrez Carbajo (España), Ridha Mami (Túnez), Fabio Martínez (Colombia), José María Paz Gago (España), Pilar Pedraza (Bolivia), Pura Salceda (España) y Basilio Rodríguez Cañada, concede por unanimidad este galardón al profesor, crítico literario, traductor, escritor y poeta gallego Vicente Araguas, por su libro Basilio de Brito ha vuelto a Lisboa y el conjunto de su obra.  
   La obra premiada será presentada en la próxima Feria del Libro de Bogotá (FILBO) y en la Feria del Libro de Madrid (FILM) 2020.

Madrid, 16 de noviembre de 2020
                                                                                          
Basilio Rodríguez Cañada
Presidente del grupo Editorial Sial Pigmalión

Vicente Araguas

   Luego de un largo recorrido por diferentes espacios literarios vuelve Vicente Araguas (Xuvia-Neda, Coruña, 1950) por donde solía: la poesía. La poesía en estado puro, sin más concesiones que aquellas impuestas por el silabeo de una métrica compuesta y con autor. Mejor, con autores, porque en esta ocasión el profesor Araguas (Saint Andrew´s Secondary School, Glasgow, Colegio Logos, Las Rozas de Madrid, UCM), ha echado mano de uno de sus autores favoritos, Eça de Queiros, pidiéndole prestado personajes de O primo Basilio. Con ellos, y con alguien que podría ser él mismo, o no, Vicente Araguas ha organizado un retablo que centra el templo de lo que pudiera haber sido. Que eso es, tal vez, el mester poético, espejo de intuiciones y diana de conocimientos. 
   Con este libro, que hace el número cinco de su obra poética en castellano, los tres anteriores, No se llora con la boca llena, Soleá, Ayer y todavía, publicados igualmente en el Grupo editorial Sial Pigmalión, nuestro autor demuestra un momento de madurez, en el que la experiencia se combina con un espíritu independiente del que no puede surgir sino literatura en estado puro. Poesía, para el caso, donde lo culto y lo rebelde no son sino elementos complementarios, llegando casi al pleonasmo.
   Doctor en Filología Inglesa con una tesis también publicada por el Grupo Sial Pigmalión, que lleva por título El mundo poético de Bob Dylan, Vicente Araguas ha hecho de su vida alarde cosmopolita, que lo lleva a multitud de viajes, interiores y exteriores, aunque siempre con objetivos literarios pues, autopoética, “se vive como se escribe, se escribe como se vive, y lo demás se os dará por añadidura”.

Basilio de Brito ha vuelto a Lisboa 

   Vicente Araguas siempre ha manifestado una admiración sin límites hacia Eça de Queiroz. A quien tiene como escritor de cabecera y guía literario, y aun humano, en momentos de perplejidad. Sobre todo por esa novela descomunal llamada O primo Basilio, luego de Madame Bovary, señala Araguas, la cumbre de la narrativa de adulterio femenino (pleonasmo decimonónico). Hoy las cosas, ciertamente, han cambiado. Tanto como para que Vicente Araguas, al verter esta novela al río lírico, haya cambiado la historia. De manera que Luisa no muere, de pena, sino que -una vez divorciada- trabaja como cajera en unos grandes almacenes lisboetas. Y Jorge, desengañado Jorge, se ha dado a la bebida. Nada de muerte, pues, sino de reflexión sobre ella. También sobre la vida. Pretexto, en todo caso, para que el poeta, tal vez no tan fingidor como en Pessoa, se introduzca él mismo en este poema monográfico, pero multidireccional, como un cañón giratorio, mudado en personaje de O primo Basilio. En este libro libérrimo, por más que la métrica, el silabeo, sean el pan y el vino de cada día, que apunta a Vicente Araguas como poeta imprescindible en el ámbito de una poesía, la española, poco dada a mirar hacia afuera, inmersa en un obliguismo rutinario, donde el omphalós ni siquiera tiene la música del poema del maestro Seamus Heaney. Otro escritor, poeta en este caso, donde Vicente Araguas siente reconocimiento y estímulo. Traductor del portugués, reciente la antología “Sombras de porcelana brava”, de poetas lusas, a él debida, Vicente Araguas proyecta con amor su mirada hacia el país vecino. De donde la idea de este libro, lírico pero entreverado de épica, en puridad un poema solo, aunque compuesto por secuencias que unificadas componen un volumen singular donde la historia no solo es lo que es sino lo que pudo haber sido. Y no otra cosa quiere la poesía auténtica. Esta lo es.

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